Metal

Therion

 

Of Darkness

Deaf/Grindcore  1991

 

Producción: Capas fortificadamente sólidas de bajo y medios tonos con puntos altos de trasfondo; perfecto para el death metal de la era, aunque no tan sonoro (comprimido) como lo es la convención actual.

Reseña: En una época en que el death metal rayaba en la música de protesta, Therion dieron a luz un álbum que llevó a sus escuchas a un descenso en el mundo oscuro y primordial del subconsciente, luego construido a partir de un sentido del misterio dentro de éste y un concepto de existencia más allá de lo físico obvio y las manifestaciones numéricas de la sociedad moderna. Se trata de un álbum intensamente dividido, siendo escogido en partes y en su totalidad de tres demos, y todavía mantiene las líricas absurdamente directas condenando la contaminación y las políticas negativas mientras confluye en el territorio más encantado del simbolismo psicológico.

Tracklist:therion1

1. The Return
2. Asphyxiate With Fear
3. Morbid Reality

4. Megalomaniac
5. Suburb To Hell
6. Genocidal Raids
7. Time Shall Tell

8. Dark Eternity
Length: 39:31

 

En esto, su guía es el álbum deficiente pero ambicioso de Celtic Frost “Into the Pandemonium”, al cual se asemeja estética y musicalmente, aunque …Of Darkness es claramente de una generación más tardía que ya ha incorporado la esencia del death metal rudimentario en su vocabulario. A aquel género ingenuo y crudo, Therion agrega un sentido de la majestad enigmática en la creación de catacumbas bajísticas de sendas musicales que conducen a cambios direccionales oblicuos, tambaleando posibilidades dentro de un tema mayor de cavernosidad con peso mortal. En la época de su emergencia, esto refutaba tanto a los funcionalistas 1980’s y al futurismo pacifista y materialista de la década que siguió. Lo que define a este álbum como trabajo artístico son las pistas de unión mística más allá de su heavy metal estruendoso y de sus mecánicas de death metal, un sentido de expectación y potencial no descubierto en los gestos sónico-atmosféricos –líneas de bajo somnolientas dibujando una progresión de acorde en armonía ambigua, guitarra principal evaporatoria fomentando el caos y luego cayendo en armonías circulares oníricas- que indican no tanto una función clara para el sonido, sino su rol como introducción a la posibilidad.

Las atmósfera forma como fragmentos de vapor condensándose en una noche repentinamente helada para formar los miasmas de árboles que, desde una distancia, atrapan la luz y parecen tener su propio brillo luminoso, y es mantenida por nuestra incapacidad de siquiera acercarnos a ella como escuchas: estamos anclados en los ritmos imparablemente infecciosos de estas canciones trilladas, que combinan riffs limitados de heavy metal con los riffs columnares fluidos y breakdowns inversos escalonados o arpegiados de death metal, y todavía algo se asoma del otro lado de aquella solidez. Al primer vistazo, esta es una banda estándar de death metal de la época, con voces profundas alternando con chillidos siseados, y guitarras fuera de tono relampagueando en una progresión de riffs construidos alrededor de una sucesión de no tantas notas como patrones anclados en ciertas posiciones tonales; la batería es más como rock o heavy metal de los 70’s que el trabajo más rápido y “fill-intensive” de su material más tardío, y el bajo duplica las raíces de los acordes en octavas. Sin embargo para toda la música de esta época, hay pocos ejemplos que se comparen con este álbum misterioso y gratificante como experiencia auditiva.

 

 

Beyond Sanctorum

Music For Nations, 1992

Producción: Sonido resonante y espacioso similar a los primeros álbumes, el rango superior de la guitarra más fino contribuye a la sensación de una vasta distancia y vacío.

Reseña: Escenificando dentro de un patrón especial dinámico de transiciones tonales para familiarizar al escucha con el rango del tono y la forma de la moción, la segunda entrega de death metal de Therion define sus colocaciones para ser manipulado a través de la continua narración descriptiva de progresiones de acordes inter-evolucionarios, mientras los motivos dan variedad con riffs oscuros de acordes de poder y su contraparte en la guitarra principal melódica y ágil que enseña a la reciente muchedumbre de clones Gotemburgo cómo una mente abierta y apasionada ve la creación de la secuencia en el tono. Su estudio en el metal ancló en riffs cíclicos recurrentemente sincrónicos utilizando acordes amortiguados para acentuar las frases secuenciadas, concibiendo una tecnología de la lógica de patrones que permite que su fuerza narrativa revele en música una teoría celebrada de las emociones oscuras y su relevancia existencial.

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1. Future Consciousness
2. Pandemonic Outbreak
3. Cthulhu
4. Symphony of the Dead
5. Beyond Sanctorum
6. Enter the Depths of Eternal Darkness
7. Illusions of Life
8. The Way
9. Paths
10. Tyrants of the Damned
Length: 50:01

 

Las alusiones a Celtic Frost y Obituary existen como partes entretejidas de canciones que se extienden sobre una narración de distintas texturas que ofrecen, a través de la convergencia tonal y rítmica en la narración estructural, una profundidad satisfactoria tanto para la distancia auditiva como para la el análisis abstracto dentro de las recombinaciones mentales de los símbolos alternados repetidos de este trabajo. En líricas y concepto en sonido y símbolo, una habilidad mística interpretativa sugiere la armonía con la arquitectura de cada canción respirando un traslado de creación fundamental entre la oscuridad y el movimiento. Sus riffs densos pero flexibles, el matizado percusivo y la acentuación hibridada con una tendencia hacia la resolución melódica como medio para introducir una alteración en el motivo, proveen una base para el acodamiento experimantativo de las melodías que, con técnicas similares también utilizadas por Godflesh, se volvieron una ténica importante para el black y el death metal que vendría.  

Con una maestría musical practicada que ilustra un sentido del “timing” hábil pero no técnicamente obsesionado, la melodía y las articulaciones dóciles infinitamente inventivas de trato alterante que opaca el tradicionalismo metalero, esta entrega de maestría épica en las revelaciones artísticas de grandes viajes en soledad sobrevive al tiempo por la apreciación de su cualidad de único y su visión natural de derivaciones de poder desde la creación y su opuesto. Cabe mencionar entre las adiciones musicales al metal, los solos metálicamente sonoros que administran cuidadosamente su energía para minimizar el drama innecesario, y un acompañamiento de bajo hábil e inventivo. Las voces ásperas se fusionan con las texturas del trémolo y el rasgueo timbral abrasivo.

Como en otros álbumes, la voz apasionada de contraste emocional da origen a una aceptación desinhibida del mundo en cuanto a luz y oscuridad, acercándose a Burzum en su posible deseo de estimular la fantasía y el pensamiento por encima de cualquier forma de acción polarizada. En el metal romanticista se combinan la consistencia y la intensidad narrativa que afirma el distintivo naturalismo de este clásico del death metal sueco de principios de la novena década del siglo XX.

 

 

Symphony Masses: Ho Drakon Ho Megas

Megarock, 1993

Producción: Relativamente clara e intensa, no tremenda, en el efecto del ambiente del bajo/metal.

Reseña:  Y trayendo a su país del piélago de rock abismal, Therion salvan el día con su Symphony Masses: Ho Drakon Ho Megas. La muerte de la fantasía/calabozos y dragones/H.P Lovecraft en las líricas del metal puede haber sido proclamada hace tiempo, pero Therion refuta esto poderosamente con su tercera entrega en este país, un álbum conceptualizado que combina lo mejor del death metal con las tradiciones más viejas del metal, lo que se convierte en algo que la gente normal también puede escuchar.

Therion emergieron en la escena sueca con Of Darkness… (Grindcore), un álbum con influencias de Celtic Frost que tomó lo mejor del Eurometal actual y lo mezcló en una nueva perspectiva en la construcción de canciones, agregando imprevisibilidad a su música e influenciando a otras bandas europeas.

Una vez que hicieron su metal estándar y se aburrieron de ello, Therion se desviaron hacia el rock épico con Beyond Sanctorum, un álbum bien estructurado que llevó al metal más allá de los clichés en cuanto a composición de canciones, construcción de riffs y estética general a la que se había acostumbrado: las canciones variaban ampliamente en tempo, no tenían miedo de reducir su velocidad, y reventó de estilos más extremos a otros más cómodos repetidamente para dar al escucha una concepción de un mundo más ilimitado. Las líricas cambiaron de lo ambiental/social a la fantasía lovecraftiana, un hilo de escritura que continúa en Symphony Masses. 

Tracklist:therion3

 

1. Baal Reginon (2:10)
2. Dark Princess Naamah (4:18)
3. A Black Rose (4:00)
4. Symphoni Drakonis Inferni (2:33)
5. Dawn Of Perishness (5:51)
6. The Eye Of the Eclipse (5:01)
7. The Ritual Dance Of The Yezidis (2:08)
8. Powerdance (3:06)
9. Procreation Of Eternity (4:05)
10. Ho Drakon Ho Megas (4:18)
Length: 37:44

 

Mucho de hard rock se deja llevar en este álbum, pero aparece más en el estilo del NWOBHM que en un ampuloso sentimiento de video-rock con queso procesado, hacia el cual algunas otras bandas (Met…) han migrado. Aquí el estilo está mejor que bien hecho. No creo exagerar cuando digo que Therion podría ser la banda europea más subestimada de death metal, dada la atención que han recibido por aquí.

Hurgando en los pasajes de este álbum se pueden encontrar riffs hard-rockeros al lado de bastiones inventivos de death metal, oscurecidos por el tejido general del material. También hay partes brillantes de guitarra principal, probando que Therion es una de las bandas de metal más letradas técnicamente en esta época. Los intros de guitarra de jazz-fusion, guitarra principal frecuente y batería humana de perfección mecánica llenan este álbum, así como una sorpresa – líneas de bajo reales, en vez de las clásicas estampidas a alta velocidad persiguiendo a los riffs.

El poder de estos músicos combinados sale propulsado en un álbum intrincado y concentrado, intensidad sin dependencia en la mera velocidad o en el encanto de lo violento. Los sintetizadores son utilizados, pero no como instrumentos principales: riffs de teclado ocasionales se proyectan raramente, pero la mayoría del sonido generado electrónicamente viene en soporte de fondo para las estructuras de riffs expansivos y otras ráfagas creativas. Al principio, el escucha podría estar tentado a agrupar este álbum con la procesión infinita de bandas baratas pseudo-metaleras, tipo heavy blues-rock, que frecuentemente desquician a los papás, pero esto está lejos de aquel nadir de la integridad musical.

Líricas fantásticas y cantos extraños ocasionales aparecen en los tiempos apropiados a lo largo de este álbum, pero si no te habías dado cuenta de la inclinación de esta banda al tomar los dogmas líricos más viejos del metal desde el título, no debes sorprenderte después de leer los nombres de las canciones. La canción del título (Ho Drakon Ho Megas) es demasiado canto y sintetizador para que funcione, pero es discreta, y cada otra canción del álbum es sólidamente excelente – las más altas recomendaciones.

 


Lepaca Kliffoth

(Nuclear Blast, 1995)

01 The wings of the hydratherion4
02 Melez
03 Arrival of the darkest queen
04 The beauty in black
05 Riders of Theli
06 Black
07 Darkness eve
08 Sorrows of the moon
09 Let the new day begin
10 Lepaca Kliffoth
11 Evocation of Vovin
12 Enter the voids
13 The veil of golden spheres
Length: 48:29

 

Básicamente, este álbum es un heavy metal con todos los patrones familiares para complacer a las masas, y aunque las canciones están bien escritas en un sentido técnico, su vacío en cuanto a dirección artística es llenado con técnica y distracción, dando a este álbum un carácter esquizofrénico. Una canción típica es un riff de heavy metal honorado o clásico y un patrón de batería tonto atado a un patrón melódico distintivo, aún cuando es demasiado familiar, casi siempre tomado de las interpretaciones clásicas de la música egipcia o húngara. Para adornar esto como un acercamiento original al género, se han agregado teclados graciosos y voces salmodiadas, así como solos de guitarra blueseros y extensivos. Las voces han degenerado de un gruñido de death metal a un grito afónico de cadencia rígida, que suena como un trabajador portuario comunicando un defecto en la maquinaria en vez de música. La consecuencia de esta ensalada estética es que resalta los riffs rudimentarios de heavy metal y los aspectos del verso-coro en la estructura de las canciones, produciendo un aburrimiento profundo. Como su inspiración, Celtic Frost, Therion parecen determinados a cumplir la tragedia del rock clásico de ganar tanto reconocimiento para esforzarse demasiado y así ganar más, al mismo tiempo abandonando el trabajo duro y el orgullo en su música que hizo de sus primeros álbumes, aunque a veces amateurs, música comunicativa, y por tanto han creado su “Cold Lake”. Innegablemente, esto será popular porque es fácil de escuchar para los fans del heavy metal y, ya que tiene suficiente similitud con los soundtracks y otra música “importante” similar, parecerá como el pase a la “alta cultura” para las masas.

Ciertos momentos aquí muestran la misma brillantez que coronó a los primeros álbumes de Therion, pero se muestra como ornamentación y no como estructura, mezclando el poder estético pero no conceptual del rock progresivo con las voces operáticas en lo que es a fin de cuentas un hard rock barato de radio. Cuando este álbum salió, la gente apiló el mismo encomio sobre él que el que ahora reservan para Opeth, sin dase cuenta la escasez similar de ideas. Quizás Therion son más astucia que pensamiento, y al darse cuenta que la audiencia para el metal se estaba degradando con el fin del ímpetu creativo en el death y el black metal, decidieron ser un pez enorme en una pequeña pecera al hacer música distractora y pomposa para tontos. Cualquiera que fuese su intención, esta música carnavalesca es una secuencia de ideas sin relación compitiendo por la atención, y se fía del nivel de atención inmediato para ser tomada en serio como la continuidad de una idea musical, y por tanto el escucha serio debería evitarla. 

 

 

A‘arab Zaraq Lucid Dreaming (Nuclear Blast, 1997)


Tracklisttherion7

1. In Remembrance
2. Black Fairy
3. Fly To The Rainbow
4. Children Of The Damned
5. Under Jolly Roger
6. Symphony Of The Dead
7. Here Comes The Tears
8. Enter Transcendental Sleep
9. The Quiet Desert
10. Down The Qliphotic Tunnel
11. Up To Netzach/Floating Back
12. The Fall Into Eclipse
13. Enter Transcendental Sleep
14. The Gates To A’arab Zaraq Are Open
15. The Quiet Desert
16. Down The Qliphothic Tunnel
17. Up To Netzach
18. Floating Back
Length: 71:36

 

Es un infierno con las bandas de metal que quieren dejar el underground. Al intentar popularizar su estilo, por lo general matan cualquier atractivo que poseían, porque aquellos que disfrutan su música habían encontrado verdad en alguna parte de la alienación y cualquiera que fuesen los valores que la banda había logrado sostener bajo aquella acometida. Posteriormente, la banda generalmente se confunde, y terminan postrándose como prostitutas, y por tanto, perdiendo el respeto de los fans. Este CD es una colección de secciones eliminadas de la versión final de Theli, un soundtrack y algunas puntas y cabos que dan crónica del descenso de esta banda hacia la comercialidad y su ascenso simultáneo en la estima de los fans del metal en general. Las primeras dos canciones representan todo lo desagradable acerca de intentar hacer música popular neoclásica, en tanto se enfocan primeramente en hacer música para zapatear y agradar a la muchedumbre, y luego adornarla con pedazos de insinuación clásica, etc, creando así un carnaval de confusión. La siguiente camción, “Fly to the Rainbow”, es aparentemente un cover de una canción vieja de Dio, lo cual es divertido considerando cuán similar es a “The Way”, del segundo álbum épico de Therion. Esta canción es seguida por uno de los covers  más baratos de Iron Maiden jamás hechos, con voces sobrexcedidas ahogando la sutileza de la original, y una canción de Running Wild que se nos topa como tonta, pero es menos dramáticamente representada, y por tanto es más bienvenida. Suena muy parecido a un punk hardcore con un coro de metal. Después es un cover improvisado de “Symphony of the Dead”, del segundo álbum también, pero su mezcla enfatiza los teclados al punto que se convierte en muzak. Buena canción, versión horrible, y tan completamente absurda como Inno a Satana de Emperor. La banda han perdido su comprensión de lo que hizo grande a sus primeros materiales, que mezcló lo salvaje y lo bonito, no que se estandarizara para la trasmisión por radio como este CD claramente lo hace. Toda la finura se ha ido, todo el talento artístico, y lo que lo reemplaza es la mentalidad del heavy metal populista. No hay clase en esto, o respeto hacia sí mismos, y mientras ninguno de sus elementos es completamente poderoso, el resultado completo es tediosamente falto de dirección. Este síndrome arruina las canciones restantes de Therion en este CD, lo que entonces nos lleva a las porciones de soundtrack – estas son de hecho prometedoras. Como una síntesis de Dead Can Dance y Summoning, estas con canciones de fondo de teclado errante que mantienen un estado de ánimo y están restringidas por la necesidad de buscar mucho menos perjudicialmente la atención. Aunque varios clichés y figuras obvias hacen su papel en esta música, está claro que (si los suecos contralaran Hollywood) los soundtracks son donde pertenece el “nuevo” Therion.

 

 

Deggial (Nuclear Blast, 1999)

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1. Seven Secrets Of The Sphinx
2. Eternal Return
3. Enter Vril-ya
4. Ship Of Luna
5. The Invincible
6. Deggial
7. Emerald Crown
8. The Flight Of The Lord Of Flies
9. Flesh Of The Gods
10. Via Nocturna Part I,II
11. O Fortuna
Length: 58:01

Dicho sea a su favor, Therion formularon una visión antes de su ejecución, y tomó varios álbumes para adaptarse. Después del excelente “Beyond Sanctorum”, se desviaron hacia el territorio del aggro-heavy metal (de manera parecida a sus compañeros continentales Sentenced) con “Ho Drakon Ho Megas”, y luego como si intentaran simplificarlo en el rock influenciado de death metal, abrasivo y simplístico de la época, evaporaron todo lo que habían hecho y agregaron teclados y voces corales, produciendo el excremental “Lepaca Kliffoth”. Sin embargo, esto les ganó una nueva audiencia, y el camino se volvió claro… su meta no era convertirse en una versión death metal de Emperor, sino en una versión power metal de Iron Maiden, casi como Iron Maiden heredó el espacio que Led Zeppelin había dejado. Firmemente crecieron hacia esta meta con una creciente confianza musical, y como con todo el rock sueco, un profundo sentimiento del buen juicio que unifica las convenciones del sonido de su música con su estructura interna  valores, creando varias variantes inestables antes de dar el golpe final con Lemuria y sus trabajos posteriores. Deggial tiene muchos aspectos impresionantes, pero están desunidos a sacudidas, como si sus muchos elementos –folk rock gótico, stadium rock, heavy metal de persona pensante – no se hubiera reunido en un nuevo lenguaje, y fuesen distintas voces llevando a cabo una conversación en la cual todos los bandos sólo pudieran seguir marginalmente el asunto principal. El resultado es más como un restaurante con espectáculo que una experiencia artística visualmente –y musicalmente- integrada, mientras nos llevan de un despliegue de riffs básicos de heavy metal a un coro de folk rock melódico, y finalmente nos exponen una exposición de guitarra principal de rock/jazz que, no importa qué tan dudosa sea, revela el poder de su ejecutor en cuanto a cuantificar el cambio emocional sobre un viaje entre armonías. Este álbum está lejos del desorden execrable que “Lepaca Kliffoth” y otros trabajos más o menos contemporáneos nos hicieron sufrir, pero está todavía en una fase de transiciones abruptas entre elementos sin terminar, e incluso los hermosos coros de fondo pueden rescatarlo. El resultado es como un soundtrack o un conjunto techno en el sentido que la música prosigue, pero siempre debe haber un sonido dominante que nos distraiga de la relativa desunión de la composición como un todo. Este álbum está lejos de ser terrible, pero parece extraño en contraste con el Therion posterior (o mucho anterior). Hay puntos extra por el cover de Orff que concluye el álbum, una toma interesante en la música que introdujo uno de los primeros álbumes propiamente death metal (“Morbid Visions” de Sepultura).

 

 

Lemuria (Nuclear Blast, 2004)
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Tracklist
1. Typhon
2. Uthark Runa
3. Three Ships Of Berik, part 1: Calling To Arms And Fighting The Battle
4. Three Ships Of Berik, part 2: Victory!
5. Lemuria
6. Quetzalcoatl
7. The Dreams Of Swedenborg
8. An Arrow From The Sun
9. Abraxas
10. Feuer Overtüre / Prometheus Entfesselt
Length: 42:21

 

Quzás el album más power metal que Therion ha producido, esta fusión de composición de canciones estilo heavy metal y estilos que van del punk al speed y death metal, ejemplifica lo que define aquel género. Como una fusión de Overkill y Iron Maiden tardío (“Seventh Son of a Seventh Son”), es altamente operático y dramático como una producción de Hamlet de preparatoria, pero la musicalidad esencial de Therion ha sido rescatada de su verdadero nadir, el execrable “Lepaca Kliffoth”, que intentó fusionar la simplicidad de los estilos underground con riffs de heavy metal y terminó aburriéndonos a la mayoría de nosotros tontamente. En serio, es poco aconsejable siquiera considerar escuchar este álbum, a menos que te guste el power metal lo suficiente para tener una tolerancia a la baratez digna de un chef francés. Es bombástico y lúdicro como un soundtrack para la producción “Los 3 Mosqueteros” de Roger Waters, pero dentro de esta comedia, hay algo de heavy metal vital mejor expresado a través de la guitarra principal experta y evocativa. A diferencia de muchas bandas de metal, Therion parecen haber hecho un estudio sistemático de todos los éxitos pasados en el glam, el stadium, el NWOB y heavy metal inspirado en Tolkien; lo que obtienes como resultado son adaptaciones folk rock, simples, de riffs clásicos de heavy metal, y una integración de coros y teclados al estilo de Celtic Frost o Bathory tardío, dando a esta música la calidad de una producción visual. Como sus ancestros distantes DBC y Powermad, Therion integran el rasgueo de precisión del death metal en el heavy metal de una forma que produce una cadencia fluida en la cual el cambiar de notas define un ritmo excéntrico que conduce la canción. Es de notar el cover popurrí “Feuer Overture/Prometheus Encore”, que aunque simplifica su material fuente preserva su belleza. Mientras esto es claramente una mejora para el heavy metal y una extensión de su nivel de atención, es un paso atrás en el forjado de riffs y estructuras complejas de canciones del Black Metal noruego de principios de los 90’s; quizás en el futuro estos dos puedan ser fusionados sin perder la integridad composicional del black metal, o la belleza apreciable y los aspectos de fácil escucha de este CD. Lo que hace desconcertante a la banda es su fusión de conocimientos antiguos, desde fenicios hasta nórdicos e hindús y nietzscheanos, en un intento por descubrir un significado más grande en la vida que nuestra supervivencia funcional y utilitaria de “trabajar y comprar”. Cada generación debe tener su introducción a los corredores del conocimiento antiguo, y así como Iron Maiden lo fue en los 80’s, Therion lo es ahora.

 

Crowning of Atlantis (Nuclear Blast, 1999)

Tracklisttherion6

1. The Crowning Of Atlantis
2. Mark Of Cain
3. Clavicula Nox
4. Crazy Nights (Loudness Cover)
5. From The Dionysian Days
6. Thor The Powerhead (Manowar Cover)
7. Seawinds
8. To Mega Therion (Live)
9. The Wings Of The Hydra (Live)
10. Black Sun (Live)
Length: 50:49

 

Son dos las divisiones que separan este álbum del pasado underground de Therion: estéticamente, es una fusión de teclados/voces clásicas, guitarra principal progresiva y heavy metal idiota de los 80’s; musicalmente, está compuesto más como la música rock que se dirige a la armonía de las notas y no a la estructura como ocurre en el underground metal (más como la música barroca o el jazz). Una buena comparación podría ser QUeensryche si se hubiesen enfocado menos en escribir complicadas estructuras de riffs y más en las guitarras principales, o el Iron Maiden tardío, y por esta especie de experiencia auditiva, es bastante exitosa: los riffs simples y pesados pulsan a lo largo y mientras nosotros, los escuchas, prestamos atención a las voces placenteras femeninas y corales entrelazadas con teclados elegantes, la canción alcanza un punto en e cual la guitarra principal puede guiarla. Y aquí es donde Therion realmente brilla: es difícil recordar una banda desde Deep Purple con este sentimiento poético en su ejecución principal, o con tanta variación rítmica o armónica. Es un error comparar la guitarra principal exclusivamente al rock progresivo, pues sus sensibilidades son reminiscentes de la guitarra de jazz europea con influencias clásicas, con mordaces “fills” de staccato y pausas cavilosas. Aunque la elección de la apariencia es disgustadamente barata, y esta música se parece al AOR de radio más que al heavy metal en su dependencia de los versos largos y coros que construyen estados de ánimos bidimensionales (el mejor arte público captura una emoción mezclada muy simple para que cualquiera pueda bailar a su ritmo), es una culminación de todo lo que Therion ha intentado desde “Ho Drakon Ho megas”, y ha sido magníficamente exitoso para ellos. Ha que intentar no pensar de esto como el mismo Therion que grabó un verdadero épico del metal undergroud, “Beyond Sanctorum”, sino que hay que imaginarlo como una Dave Mathews Band heavymetalera. Un cover de “Crazy Nights” y tres canciones en vivo aumentan el material consistentemente fuerte del álbum, la cuasi épica “To Mega Therion” que revela qué tan lejos ha llegado esta banda en cuanto a adaptar su nuevo estilo al ser despiadadamente repetitiva en contraste. Varios temas del segundo y tercer álbum son repetidos aquí en un contexto diferente, para un efecto similar pero menos teátricamente extremo. De hecho, una manera de describir la diferencia entre este estilo y el anterior de Therion es que esta música aspira a una sensación consistente interrumpida por la voz de la guitarra principal; el material más viejo era como la ópera, oscilando entre los extremos experimentales con la guitarra principal y las voces como el glaseado en el pastel. Musicalmente, no hay mucho con lo cual estar en desacuerdo aquí, pues es básicamente una encarnación de casta superior de Motley Crue con una estética pseudo-medieval/pseudo-progresiva. Artísticamente, parece funcionar como un popularizador de la teología Odinista mientras mantiene el poder llena estadios del metal antiguo amigable para la radio; esto nos deja la pregunta de si la muchedumbre baila más a las líricas/estética que a la amalgamación simplista de estilos subyacente, y cuál de las dos se llevan a su casa cuando termina el concierto…

 

 

 

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