Banda de Epic Doom poco conocida que trabaja aquel estilo dentro de estéticas más nuevas de Death/Black.
Into the Autumn Shade
(Fadeless, 1995)
Producción: espesa y resonante.
Reseña: Agitando la perdición con un revestimiento interno de melodía que acompaña su contexto de estremecimiento, requintos estruendosos a través de una harmonía paralela que crea intensidad antes de colapsar en un bulto retumbante de estructura descomponiéndose, acentuada por una percusión distinguida por su control sutil de la esencia rítmica sin dedicarse a límites, el primer álbum de Ceremonium construye atmósfera y la desarrolla con una delicada gracia evocadora a Varathron o Paradise Lost en sus primeros tiempos.
Los humores mórbidos pero románticos se adjuntan a una línea melódica principal que se despedaza a lo largo de “breakdowns” doblegados y después comienza, a través de la devolución de capas que ha producido, a crear una declaración final que es expresada, en la resonancia cavernosa del sonido barato, como el producto de una matriz estratificada de riffs de endecha de Doom Metal que se asemeja a una calculadora mecánica en funcionamiento. En este mecanismo la emoción es cargada por el énfasis en las vocales, que se enuncian en un pequeño gruñido similar a Lee Dorrian a comienzos de Cathedral, y alrededor de éstas una resonancia de puntos de impacto dentro de las melodías creando un estado de ánimo se sustentan uno a otro mediante la reintroducción de componentes de su dirección quiástica mutua. Por toda esta intensidad de intercambio de vocales/cuerdas de bajo nivel movimientos internos se escapan a la superficie de la consciencia y son expresados, estremecedoramente, como redireccionamientos hacia un nuevo camino de melodía divergente reflejando la estructura y conclusiones de su ancestro.
Tracklist:
1. Nightfall in Haven (2:31)
2. Serenity (6:03)
3. Incarnated Entity (6:27)
4. Unveiled Teas (5:17)
5. Our Mourning Forever Shroudes (5:43)
6. Into The Autumn Shade (8:24)
Duración: 34:41
Por lo que entrega el Doom, ilustra bien la emoción creada por un yermo retumbante de sonido en el cual las melodías inocentes y naturalmente simples se repiten en posiciones tonales cambiantes y, en consecuencia, intensifican el grado de anticipación de fondo en el sonido cargado en las vibraciones de estructura relacionada en el hilo continuo del fraseo, apilando lentamente un colapso mórbido al tope de sí mismo para reflejar la mentalidad en la cual esta música tiene sentido. A ese punto de oyente intersecando el espacio de información que “Into the Autumn Shade” proyecta, las construcciones restantes son un ejercicio en la composición de canciones metálica y el desarrollo táctico de la expresión musical, acentuando el proceso tanto de escritura como de interpretación. Transiciones suaves y cambios de tiempo estruendosos revoloteando justo dentro de la indecisión, y la evolución del coro cediendo el paso a descensos sensuales hacia armonías tonales menores sostienen, con una versión técnica del ideal de la composición de canciones populista, la auto-identificación emocional aislada y esquizofrénica de moler el Death Metal bajo una capa de melodía precisa.
La guitarra principal rebana mediante una serie de saltos tonales dinámicos y patrones de respuesta entrelazados, demostrando su modestia por un mayor poder al ser más instrumentación. De importancia también son las vocalizaciones guturales de garganta seca. Subestimado en su tiempo, el primer álbum de Ceremonium expone al oyente a oleadas de una resonancia proficiente apocalíptica y sumerge a aquéllos que a su vez vibran con el código desbloqueado de información….
No Longer Silent
(Destro, 2000)
Producción: preservación espesa y fermentada del sonido
Reseña: Usando el peso multiplicativo de la expectación en la música centrada en el tono, Ceremonium utiliza escaleras de movimiento extenso armónico en una matriz de cambio expandiéndose para incluir tanto el fraseo variante en riffs como la inducción interna de melodías construidas en una modalidad paralela en intervalos armónicos, produciendo la sensación de asimilación continua en crecimiento conforme las melodías ascienden, e inevitablemente descienden a la raíz de baja calidad. Este aspecto de trueno y belleza de la construcción de Doom Metal, visto en el último álbum de Ceremonium, es acentuado por una sensibilidad de “Dark Metal” y construido en los cimientos del metal melódico, en particular el antiguo Death Metal finlandés y sueco al estilo de Sentenced, Unanimated, Amorphis y Unleashed.
Tracklist:
1. No Longer Silent (4:46)
2. Blessing of the Flame (5:40)
3. Forever Enthroned (5:17)
4. Pillars of Wisdom (6:55)
5. Delusions of Grandeur (6:00)
6. Cromlech (4:18) Darkthrone cover
Duración: 32:58
Como técnica esta fundación provee una base creíble para niveles de atención melódicos más largos en el estilo del Black Metal para integrar suavemente la materialización del abstracto conceptual dentro de un muro de conocimiento instrumental agresivo pero aquí usado precisa y diestramente, haciendo de “No Longer Silent” una de las más lúcidas fusiones -de estas ideas- presentadas desde el fallecimiento del Black Metal en 1996. Los ataques directos en progresiones del ritmo iterante de riffs a través de los puntos de una melodía ensamblada en un desenlace conclusivo al estilo Epic Metal de Black Sabbath o Judas Priest, colocando la estructura de las canciones en una combinada pero compleja serie de capas alternando una matriz de bits almacenados en coordenadas de relativa distancia a un núcleo resonante, erigen la intensidad de las canciones como solapamiento armónico en el estilo que las bandas melódicas escandinavas adaptaron para Iron Maiden. Un cover fiel de “Cromlech” del primer y menospreciado álbum de Darkthrone, con la salvajemente mórbida franqueza y la sincronización rítmica degeneradamente rígida del Death Metal norteamericano, también escucha a los antiguos.
Las vocales espesas y guturales graban un contra-ritmo y subrayan la melodía con un contexto de resonancia tonal dentro de los registros inferiores, acompañando a la percusión la cual varía entre patrones básicos pero reflexivamente precisos y mínimos, instruidos en el estilo de fusión hardcore/jazz de la percusión dominada por el engaño. El espacio construido a base de esto y los aspectos resonantes de la guitarra y el bajo fusionados dentro de la variedad más fundamental de octavas bajas genera una sensación atmosférica de regresión y un redireccionamiento primitivo de la realidad para servir a la consciencia creciente – viniendo con esto un temor sombrío. La mayor parte del instrumentalismo adquiere el sabor proficiente y trivializado de aquél del Black Metal mientras que mantiene los estilos “técnicos” suavemente integrados del Death Metal de la distribución de la información formadora de patrones, y los cambios de tiempo abstractamente precisos brincan a través de los pulsos a medida que la continuidad melódica lo hace, con un patrón sugiriendo su propio énfasis siguiente como será reflejado en una dirección enteramente rediseñada.
Tan primitivo y regresivo como lo son muchos riffs aquí para la expresión de la atmósfera, un énfasis global a través de la música es el forjador de complejidad en el espíritu del death metal, dando una ambientación metafórica a las conceptualizaciones desplegadas con la elegancia lírica y romanticismo del Black Metal. “El trabajo más rápido” complementa la mayoría de estas canciones con la habilidad de distribuir un espacio armónico para un cambio radical, como por ejemplo los elementos poderosos y bien integrados del Doom Metal que usan la interacción meliflua de las notas vibrando a frecuencias relacionadas para sugerir cambio espacial y eventualmente, por medio de dicho mecanismo, la deconstrucción de la disonancia paradójica codificado en el espaciado armónico de cada línea melódica. Una acotación para este género, y progresión hacia adelante para futuras fusiones, el segundo álbum de Ceremonium proyecta su sazón oscura de emoción con presencia mental y precisión adepta.