Burzum
En la búsqueda de lo que el Black Metal se convertiría se volvió necesario averiguar qué significaba éste, y eso nos lleva a una categoría de bandas de Black Metal que son “los conceptualizadores”, en particular Burzum, Darkthrone e Immortal. Sin embargo sólo fue Burzum quien excedió lo épico con lo majestuoso en música terriblemente abstracta y emocional.
Creada para “estimular la fantasía de los mortales”, la música de Burzum es la venganza del caos contra la propagación de modelos administrativos y tecnológicos para la existencia humana, ideas que demandan fidelidad a las reglas y la “moralidad”, o la sabiduría de la compasión y el compromiso social como lo ve la sociedad tecnocrática judeocristiana. Impulsando su puño en el rostro de ese evidente culto a la muerte, Grishnack envuelve la oscuridad rechazada en la lucidez de la estructura en las visiones del mundo más ominosamente vacías y amenazadoras.
El nihilismo total reduce su creencia en la nada inherente a la nada absoluta y se erige desde ahí hacia ideologías absolutistas que eviten el vacío descubierto; Burzum lleva esta pasión en la música y las letras así como concepción artística y presentación. Incluye las filosofías paganas, neonazis, post-nietzscheanas y misteriosamente orgánicas que Varg expulsa a chorros en fragmentos hacia un “press” apenas creíble y auditiva. Él visualiza su ideología y música como una continuación de la Alemania Nazi en los años 40, como una revolución pagana contra la influencia judía y cristiana (judeocristiana, incluyendo el Islam), en especial la “moralidad”, contra la que no sólo Nietzsche sino también otros pensadores influyentes han protestado (Burroughs, Schopenhauer, Wittgenstein, Pound, Shaw).
Aunque inortodoxo para los gustos del público, estas ideologías políticas deben entenderse por el complejo sistema ideológico que expresan ante el acercamiento de la extinción de una civilización materialista. En el pensamiento postmodernista, aprendimos que nuestra sociedad opera con un “texto” justificado de motivación ostensible, y un “subtexto” sublimado de deseos y pasiones naturales. A medida que la sociedad se desmorona hacia el moralismo en medio de la autodestrucción, los nuevos pensadores desvían su mirada de la judeocristiandad y el liberalismo hacia formas de pensar más antiguas que valoraban el lugar de toda la humanidad en la naturaleza antes que el “valor moral” del individuo.
Para más información sobre la base judeocristiana para la civilización materialista en el siglo XX, léase “La genealogía de la moral” de Friedrich Nietzsche, secciones 7 – 10 (se describe el virus del judaísmo y el cristianismo como un culto de dependencia y necesidad psicológica, resultando en un comportamiento sublimado y sadomasoquista de obediencia al poder) o “El poder de los sin poder” de Vaclav Havel. También, para entender a Vikernes, es útil estudiar la cultura de Europa del norte en sus orígenes desde Asia hasta India, y su historia como una comunidad independiente y noble que usaban los valores naturalistas para la base de su estructura social, en oposición dramática a la cultura materialista que viene con el alza de inmigrantes judíos y cristianos a Europa.
Mucho tiempo antes de que el primer cristiano apareciera en un fiordo nebuloso, los noruegos tenían un acercamiento socialista hacia la familia, una sociedad abierta y audaz, una jerarquía de dioses metafóricamente simbólicos, y una cultura de exploración del mundo. Sus socios comerciales eran considerados iguales mutuamente, y sus mujeres tenían más libertad que en cualquier otra sociedad en la tierra. Sus valores reflejaban lo mínimo de los valores materialistas nietzscheanos “ingeniosos” o “menores” y lo más elevado de los valores materialista-trascendentes “nobles” o “de guerrero”. Durante la ocupación, los europeos del norte han modificado el capitalismo/socialismo y la cristiandad a sus formas más benevolentes como nunca a la vez manteniendo uno de los lugares más agradables para vivir en el mundo con la menor influencia moralista hipócrita y vengativa de las naciones civilizadas. La sociedad europea ha sufrido sus 1,000 años de cristiandad y a medida que las influencias pro-judeocristianas en la política y los medios se erigen en América y la isla de Inglaterra, el deseo de separatismo y neutralidad está en su auge.
Como resultado, Burzum permanece controversial: no respondido, no refutado, no olvidado, y ni siquiera seguido. Este trabajo es simplemente perdurable como el impacto tanto ideológico como de la música de la emoción y la acción.
Burzum/Aske
(Misanthropy, 1991)
Producción: razonable, producción tibia orgánica de garaje.
Reseña: El tempranero Black Metal del conde Grishnack define algunas de las características del género en un lanzamiento extenso y poderoso. Aunque simple, y a menudo sofocantemente salvaje con gritos distorsionados y abominables desfigurando todo mensaje excepto la atmósfera: tristeza, la música evoca una desesperación oscura y emocional que es el miedo suprimido dentro de la existencia humana.
El virus simple de Burzum comunica el descontento, la miseria y la ira de una generación que sólo quiere soñar, al ser la realidad un desperdicio – olvidar vivir fuera de la cabeza, retraerse dentro. No vivirá satisfacción alguna aquí, sólo una reclusión suicida desesperante y un auto-repliegue. El conde eligió proyectar esta música salvaje, nihilista y ambigua en nuestra consciencia para estimular la fantasía.
Tracklist:
1. Feeble Screams from Forests Unknown
2. Ea, Lord of the Depths
3. Black Spell of Destruction
4. Channeling the Power of Souls into A New God
5. War
6. The Crying Orc
7. My Journey to the Stars
8. Dungeons of Darkness
9. Stemmen Frå Taarnet
10. Dominus Sathanas
11. A Lost Forgotten Sad Spirit
Duración: 58:09
El núcleo de Burzum es el odio dísono hacia todo aquél que puede aceptar dentro de su cabeza la tiranía del mundo exterior, representado aquí por deidades, confianza, felicidad y luz. En este lanzamiento la capacidad para el Metal atmosférico se desarrolla a medida que la música surge del Metal estructural y rectangular de las tres generaciones anteriores del género. Los riffs son frecuentemente estructuras simples de quintas con notas adicionales rasgueadas por dentro del riff para construir armonías simples para un contraste corrosivo. En particular, sin embargo, los ajustamientos de acordes varían para incrustar múltiples melodías en armonía.
Las vocales son gritos prolongados que esparcen el demoniaco chillido ronco sobre varias notas, a menudo acentuando los ritmos de los riffs (ritmo dominante de cada canción, el rasgueo hipnótico sosegado de distorsión hirviente). Como la mayoría del Black Metal, esto es material de contrapunto que ilustra la soledad y la desesperación en el músico nihilista, simplista y lacrimoso. Ya sea si se adquiere este circo emocional o no, se puede apreciar la música.
En la mayoría de los casos las canciones son repeticiones de patrones simples como parte de una frase envolvente que usa repeticiones de sus componentes para proyectar un ambiente del todo. Grishnack compone la manera en que William Burroughs escribió ‘Naked Lunch’: desmenuzando fragmentos de visión y esparciéndolos sobre un trabajo fortuito, ambiguo, pero intensamente artístico: la comunicación a un nivel mucho más sutil que nada, una atmósfera y una forma de lógica en vez de un conjunto de conclusiones. Estos fragmentos no son una presentación de diapositivas; las canciones tienen puntos claros de variación estructural que revelan entendimientos emocionales en el progreso de descenso al caos.
Estos mensajeros meméticos resuenan a niveles intelectuales y emocionales en el cerebro, trabajando código deconstructivo dentro de la máquina y consolando el espíritu con una voz armonizada y disonante que rehúsa suprimir el tormento del alma y reconoce el dolor profundo y la estupidez moral de vivir en un mundo moderno.
Éste es el espíritu burlón del nihilismo que invita a los mortales a valorar su libertad impulsándolos hacia un abandono anárquico de lo material a favor de lo etéreo. Para aquéllos que busquen la oscuridad porque los dejará libres.
Det Som Engang Var
(Misanthropy, 1992)
Producción
Los riffs se extienden y pacifican en un ritmo hipnótico, la luz solar capturada en polvo danzante al final del día, una melodía de acordes inundando las últimas notas, punteando las posibilidades combinatorias del contenido armónico de las cuerdas relativas a la meta-melodía de la canción, en hermoso contraste con el ruido que sermonea y su persistente belleza de descomposición.
Estas canciones simples presentan texturas breves técnicas para envainar el sentido clásico de la melodía que es la base para la música europea, con una apreciación más contemporánea por la oscuridad rítmica y el uso deliberado del contrapunto en la estructura de la canción, manteniendo cada frase resuelta en la siguiente, codificando el futuro de las permutaciones de la música en los arreglos de atracción tonal en su parte central.
Tracklist:
1. Den onde kysten
2. Key to the gate
3. En ring til aa herske
4. Lost Wisdom
5. Han som reiste
6. Naar himmelen klarner
7. Snu mikrokosmos tegn
8. Svarte troner
Duración: 40:01
La música, oscura a lo largo de las variaciones del álbum, es simple y áspera pero bien tocada y obviamente planeada, percibida. Algo de este álbum es similar al “For the Security” de Carbonized en la tendencia a trabajar alternativas simples y rítmicas para una tensión ominosa.
Las vocales son, como de costumbre, la garganta desprendida de un espíritu desesperado, Varg Vikernes gritándose en distorsión, pero una distorsión que usa para desmenuzar la realidad detrás de su música y dirigir su flujo. Sus gritos son incomprensibles, y existen como un instrumento de increíble variación en timbre y ritmo.
Con este lanzamiento el Black Metal se vuelve poco más ambiental, narrativo y poético, usando pulsaciones innovadoramente simples con inspiración tecno y guitarras simples y discontinuas para crear la atmósfera de oscuridad que define al álbum. Más que ser una colección de canciones individuales se trata de pedazos de una idea arreglados a través de las canciones en el transcurso de un álbum, completado con dos pedazos de ruido y una tonada de teclado.
De alguna manera este álbum podría ser para el Black Metal lo que “Blessed Are the Sick” de Morbid Angel fue para el Death Metal: contundentemente explicativo de la cultura y la esencia que desea comunicar. Evolucionada más allá del contexto de su generación esta música hace inesperada la encarnación de una voz de la filosofía nihilista, anarquista y emocional del Black Metal, un holocausto espiritual que sólo deja tristeza y furia resentida.
La raíz de cada mensaje es el cambio básico de ritmo, que involucra un simple riff mutando en algunas variaciones de un objeto antes de romperse en una expresión diferente de ritmos similares que mutan, revelan el primero, y luego concluyen en una irrevocabilidad violenta o anticlímax nihilista. Los ritmos que fuerzan los riffs vuelven las cuerdas de guitarra rasgueadas en olas de caída distorsionada, con el rasgueo más lento de múltiples notas provocando un pulso arrollador que recae en una emisión vacía y nocturna de resistencia infernal.
Este movimiento básico hipnótico, aumentado por la matriz de la batería (usualmente el hi-hat manteniendo un tiempo con pulsaciones de bombo más pesadas suministrando pulso, quizá con tom-tom o caja orquestal), masajea una progresión de ideas en una serie de arreglos de notas conversacionales intensamente reveladores, traslapando y contrapunteando donde sea necesario para un efecto de oscuridad.
La belleza de la composición aquí es la armonía: cuando se usa, se hace con gran efectividad, y el Conde diseca la calidez y promulga una disonancia divisiva e incitante para cualquier inquietud de la vida, valor humano o estructura social.
Por ejemplo, “Key to the Gate” mece con una guitarra principal modelada para crear una hermosa armonía sobre un riff inmenso y deconstructivo; es belleza suspendida en el contraste sobre el que dependen la luz y oscuridad para su sentido. No obstante el ritmo alegre, tan ligero en contraste con la destructividad oportuna de los riffs basados en acorde mayor, determina cómo se recombinan y aparecen los riffs a lo largo de la canción con la identidad básica de su meta-melodía, como si la encriptara.
Todos los riffs son simples; todas las canciones son relativamente simples, pero estructuradas bizarramente; los riffs, las canciones, y el álbum, todos comunican el elemento de la soledad sin contexto que domina las mentes de los verdaderamente alineados. Empuja el nihilismo sobre el oyente en su simplicidad impulsiva y estética deliberadamente repulsiva de vocales chillantes altas, lamentosas y escalofriantes. Teme de este oscuro virus, pero tómalo en serio: una obra maestra.
Hvis Lyset Tar Oss
(Misanthropy, 1993)
Producción
La orquestación de la expresión lineal compleja de una idea detrás del humor emocional de la estética de la música distingue a este álbum de sus semejantes; el artista establece un escenario e interpreta la historia que debe hacer eco en su propia cabeza, aquélla de la descomposición lenta de un personaje oscuro en tristeza, enojo y muerte.
Tracklist:
1. Det som en gang var
2. Hvis lyset tar oss
3. Inn i slottet fra droemmen
4. Tomhet
Duración: 44:32
De cuatro pistas, tres de ellas son epopeyas minimalistas y extensas (11, 8 y 15 minutos) de pulsaciones techno-escas y una guitarra discontinua que deja un pasaje de tiempo resonando con la totalidad del fraseo mayor el cual, a su propio modo sutil, comparte los fundamentos de cada frase componente. Aquéllos que apoyen la emoción del arte –o Black Metal vanguardista, extremista, con carácter de artes escénicas– caerán en estas pistas y se conmocionarán despiertos cuando sus estructuras evocativas se desplieguen e implosionen, floreciendo un momento melancólico de realización y de emoción, resignación y resistencia.
Las ideas emergentes se proyectan y convergen fusionándose con una realidad distante a medida que estas canciones articulan su dolor; luego en el frívolo silencio el malvado Conde deja caer una pieza de teclado ambiental esparcido de diez minutos llamada Tomhet, minimalismo absoluto que retrata las reflexiones oscuras de una edad moribunda. Todas las canciones son dolorosamente simples e intensamente complejas, y buenas –y malas– en un resplandor crepuscular enigmático de una estrella fugaz.
Filosofem
(Misanthropy, 1995)
Producción
Los ritmos son matrices simples percusivas subyaciendo pulsaciones simples de fraseo tocadas en la distorsión cortante de la guitarra, la combinación de percusión y duración que revela los componentes de cada nota y acorde simultáneamente. Con una técnica de rasgueo flexible que embarra un flujo distorsionado de notas en acordes y melodías, hipnotizando con sonido en los componentes más simples de una canción que construye una atmósfera a partir de la ambigüedad de la recombinación melódica del espacio musical que surge. Música discontinua, pulsante y viviente irradia de estos riffs simples definitivos.
La ambigüedad recluta la ayuda de la dualidad de la guitarra; los grandes rasgos percusivos del ritmo se mantienen sólidos en pulsación aquí mientras que el caos pululante de armonía anarquista provee de un fondo melancólico de deseo potencial. Artesanos anónimos como sátiros fluyen en el abrumador aluvión de esta guitarra, tanta música pop estructural en la superficie y tan corrupta y desesperanzada, indeterminada por debajo.
Tracklist:
1. Dunkelheit
2. Jesus’ Tod
3. Erblicket die Töchter des Firmaments
4. Gebrechlichkeit .I.
5. Rundgang um die transzendentale Säule der Singularität
6. Gebrechlichkeit .II.
Duración: 64:36
La emoción viene de la voz áspera distorsionada para fusionarse con la masa de sonido electrónica y orgánica, rítmicamente adepta para insertar las contorsiones del habla en una ferocidad angustiada y desesperada. Hay momentos caseosos en esta combinación de géneros; la entonación cántica de adolescente angustiado sofocada con emoción habría incitado a Nietzsche a vomitar, a veces la simplicidad es arrogante: la previsibilidad de combinaciones de notas simples irrita a algunos y reconforta a otros.
Pero todas éstas son protuberancias de distorsiones que el artista en ocasiones usa torpemente para un gran efecto; esparciendo sus historias a través de patrones de componentes de una visión de existencia lejana abstracta como un pasaje de muerte: sin contexto, hacen girar historias de dolor aisladas y melancólicas no a este mundo sino a la aceptación de éste por otros en represión entumida.
Hay tres canciones de Black Metal estilo pop, luego una canción de ruido atmosférico separada por una pista de teclado ambiental de 25 minutos de asombrosa simplicidad y profundidad relativa. Aunque no tan cortante, destructivo y furioso como lanzamientos previos, parece más reflexivo y nihilista, reconociendo la prisión como un destino indiferente en un mundo repulsivamente estúpido.
Balder’s Dod
(Misanthropy, 1997)
Producción: la transferencia directa del teclado digital secuencial permite al sonido existir en un espacio abstracto de tonos algorítmicos y silencio perfecto.
Tracklist:
1. Daudi Baldrs
2. Hermodr a Helferd
3. Balferd Baldrs
4. I Heimr Heljar
5. Illa Tidandi
6. Moti Ragnarokum
Duración: 39:15
Con frecuencia reutilizando temas familiares de “Filosofem”, el malvado Conde Grishnack manipula un espectáculo ambulante de deleites antiguos en una narrativa serpenteando por emociones oscuras mejor descritas como armonizaciones hacia una fantasía concebida en un sueño. La oscuridad reina en los patrones simples de anti-riff que satisfacen la demanda de una sola nota principal por una tensión constantemente cautivadora y melódica con secuencias tonales modificándose de maneras sutiles pero estructuralmente significativas, poniendo en duda la estructura y dándole el requisito romántico de doble naturaleza e pasión viajera emocional. Donde se veían siluetas en la caverna de Platón, en el castillo de Grishnack la luz se esconde bajo la sombra.
La naturaleza repetitiva de “Balder’s Dod”, y la frecuente escasez de instrumentos de percusión, lo hace un bocado difícil para oyentes modernos, especialmente aquéllos que esperan Metal. Musicalmente, sin embargo, estos trabajos continúan las exploraciones del Conde oscuro en formas quizá más hondas que “Filosofem”, que se estancaron en música pop melancólica casi ebriamente mordaz; aquí hay una nueva austeridad de la persona en el alma malévola y ensimismada de la intranquilidad natural en la presencia de la humanidad durmiente.
Hlidskjalf
(Misanthropy, 1999)
Producción
Burzum ha evolucionado del Black Metal crudo a un estilo atmosférico de música clásica que refleja el concepto y diseño poderosos en una ejecución que es un cliché del sonido, un espacio que le va mejor a Mortiis y otros bufones ridículos profesionales.
Tracklist:
1. Tuistos Herz
2. Der Tod Wuotans
3. Ansuzgardaraiwo
4. Die Liebe Nerpus’
5. Das einsame Trauern von Frijo
6. Die Kraft de Mitgefuehls
7. Frijos goldene Tranen
8. Der weinende Hadnur
Duración: 33:47
Su sonido: máquina en su totalidad, los teclados juntos en secuencia con percusión mínima y raramente tocados en un papel “principal”. Las estructuras ambientales de tiempos largos y las pulsaciones hipnóticas de ritmo colocan a este álbum en un papel dominante de fondo para tu nivel de atención, como si fuese una banda sonora o secuencia de comandos demoniacos.
Por debajo de la exuberante piel de capas melódicas comprendiendo esta música, de nuevo está el producto de un pensador musical altamente refinado creando diestramente trabajos distintivos que hablan la singularidad y complejidad de una situación o humor. Pese a la construcción estratificada, esta música es ultra-minimalista: al igual que Bach, varias piezas pequeñas, versiones recombinadas una de otra, interactúan para formar un estilo complejo y una arquitectura global.
En un error similar al de “Anthems to the Welkin at Dusk” de Emperor, hay una intrusión del estilo narrativo a la música misma –algo más reconocido como condescendiente– así como la ejecución, que contiene amaneramientos de estilo instrumental y una producción que son de “sonido viejo” para cualquier oído entrenado.
Éstos no se denigran de la importancia del álbum, sin embargo: en su totalidad es un concepto espiritual que avanza en la música con muchas sorpresas por venir. Clásico en arquitectura temática y concepto, “Hlidskjalf” viste la superficie del entorno sonoro ambiental mientras que sus músculos son conceptos crudos, intensos y nihilistas en la música.