At the Gates
Gardens of Grief
Black Sun 1991
Producción: Sunlight Studios en un sonido espacioso con guitarras tiples.
Reseña: Una influencia críptica para el black metal que seguiría, At the Gates aplicó melodías rasgueadas por la guitarra principal de notas simples a la vez en música morbosa oscura y rápida, armonizando al estilo de Iron Maiden sin la composición circular de canciones, creando la atmósfera de recorrer mundos extraños donde la conciencia fluye de manera sentencial paralelamente a la música. Aunque acreditados con sacar el “death metal melódico de Gotemburgo”, en un nivel estructural At the Gates revivió el death metal progresivo del ghetto del rock de formas de acorde bizarras y ritmos fuera de tiempo, y en vez de ello lo dirigió hacia la escultura de canciones más largas a partir de melodías interbloqueadas con un sentido exigente del contexto, produciendo una atmósfera duradera.
At the Gates consiguen dos argumentos con este estilo de composición de canciones: visión, o estructuras de canción que siguen una narrativa del descubrimiento, y atmósfera, que es el complejo alternante de estados de ánimo creados por las melodías siguientes que siluetean más que delinean una forma tonal. Una técnica paralela de ritmo complejo, reminiscente de lo que Suffocation y Morbid Angel estaban intentando al mismo tiempo, expande el rango de la continuidad aceptada en cadenas variables de riffs incrustadas secuencialmente para sostener la inercia melódica de las fluctuaciones dinámicas granulares y aisladas de la consistencia dirigida hacia las tendencias modales en general.
Tracklist:
1. Souls of the Evil Departed (3:34)
2. At the Gates (5:22)
3. All Life Ends (6:10)
4. City of Screaming Statues (4:46)
Length: 19:52
Como un aguacero arrollador, esta visión de la melodía se esconde detrás de riffs de death metal violentos acuñados entre los riffs principales más simples, de trémolo estilo “black metal”. Sus ritmos se fracturan, no en una suspensión sino una frecuencia de cambio mientras transfieren tensión energética entre las fuerzas conductoras, autodestructivas, y antimovimiento. Flujos de sonido derretido, presagiando lo que Darkthrone registraría en Transilvanian Hunger, escapan al baño de ruido generado por los acordes de poder, y en cambio apilan las melodías unas contra otras en diálogos sucesivos a través de técnicas de neo-contrapunto, creando una textura armónica interna que mantiene el contraste necesario para dar dimensionalidad, y por tanto el espacio para la atmósfera, a la música.
En este sonido místico, At the Gates amugronan reflejos no sólo de oscuridad, sino violencia, con la sensibilidad que sugiere el entendimiento del lado oscuro de la vida por medio de una reverencia sagrada por la vida en sí misma, como decir que sin muerte la vida no tiene sentido. La variedad marca estos riffs a través de la diferencia de acercamiento: algunos descienden rápidamente, otros se desenvuelven, y aún otros parecen mimetizar los sonidos de la naturaleza como el quebrantamiento de la madera o el acecho de una pantera. Las voces, al igual que las guitarras, están en rango medio y más agudas que el bajo, lo que también fue una gran desviación en el death metal de la época y presagiaba la producción etérea del black metal que vendría.
Las voces son un grido cantado más que los ladridos pugilísticos con cadencia de la mayoría de sus contemporáneos, lo que permite un ritmo vocal impreciso que escapa a la tendencia hacia la música infantil de mucho metal que tiene voces vociferando el ritmo de la interacción de los riffs con la batería. El instrumentalismo representativo de la guitarra y el bajo presta textura a las estructuras vigorosamente evidentes por sí mismas. En los días nebulosos de 1991, gran parte del desarrollo venidero del metal existía sólo como notas en servilletas mentales, pero At the Gates aprehendió la idea de la melodía delicada en un death metal progresivo, arrollador y neo-wagneriano, y lo ejecutaron no sólo brillantemente, también sirvió para enriquecer el género.
The Red in the Sky is Ours
Deaf/Grindcore 1991
Producción: Un sonido algo fino y calmado da a este album la sensación de haber sido tocado en un area desolada.
Reseña: hacienda a un lado las contribuciones estéticas, lo que At the Gates contribuyó para el metal se ve cumplido en este álbum: un estilo que ha dejado el paradigma rock de montar un acorde y luego utilizar cambios armónicos para hacer progresar la canción, y en vez de eso conduce la canción hacia adelante a través de los cambios en el motivo en el cual las frases e riffs se complementan unas a otras y crean contraste, el cual con la armonización avanzada y el neo-contrapunto melódico usados aquí, crea un estilo a medio camino entre un heavy metal de riffs largos como Black Sabbath y música clásica modernista como Bruckner o Wagner.
Sus riffs utilizan acordes de poder como anclas para las melodías divagantes y abundantemente indulgentes, pero en su mayor parte son notas solas punteadas en trémolo, en secuencias que se adaptan con un ritmo proteico a lo que expresan, coloreándolo todo se melancolía pero a través de la diferencia dinámica en la forma del riff, creando dentro de esa sensación una serie de estados de ánimos que juntos forman una atmósfera. Este estilo poético de construcción de canciones permite a la forma de cada canción adaptarse al contenido, no como la otra manera propia de la mayoría de la música popular, y le da una voz flexible que, como una historia o verso, es una narrativa de cambios entre estados mentales que conducen a una evolución en la percepción.
Tracklist:
1. The Red In The Sky Is Ours – The Season To Come (4:41)
2. Kingdom Gone (4:40)
3. Through Gardens Of Grief (4:02)
4. Within (6:54)
5. Windows (3:53)
6. Claws Of Laughter Dead (4:02)
7. Neverwhere (5:41)
8. The Scar (2:00)
9. Night Comes, Blood Black (5:16)
10. City Of Screaming Statues (4:38)
Length: 45:47
Como todo buen metal, específicamente las obras maestras de Incantation (Onward to Golgotha) e Infester (To the Depths, In Degradation), el primer álbum completo de At the Gates conduce al escucha a través de las construcciones laberínticas que utilizan el estilo frasal de riffs para crear un contexto en expansión constante, evitando así tanto la linealidad y circularidad, a favor de un híbrido entre los dos que no regresa al escucha a un punto de partida intelectual; sus preceptos no igualan sus conclusiones, como lo hacen en la música popular. En vez de eso, es como un viaje desde un comienzo inocuo a través del conflicto y una exploración de visiones alternativas del mismo origen tosco, presentando un desdecimiento ramificado, como cruzar una cordillera en una tormenta de nieve.
Instrumentalmente, este CD es preciso como cualquiera del campo del rock progresivo, con batería habilidosa que sigue a las guitarras principales y a las voces, acentuando éstas a través de enunciaciones que se expanden a lo largo del ritmo y el fuera de ritmo por igual, evitando el sonido agitado de las voces sincronizadas a los ritmos instrumentales. Mantenido en la producción serena, las canciones evitan estar “ocupadas” y son complacientes para dejar que la melodía se sostenga por sí misma, acompañada por el bajo sutil, las periódicas posibilidades armónicas exploratorias del violín, y por supuesto, las guitarras al estilo de Iron Maiden armonizando unas con otras dentro de las formas del acorde de poder, mientras la mayoría, incluyendo los álbumes posteriores de At the Gates, imitaron por su estilización, la esencia de este álbum es su visión refrescantemente multifacética de la composición, y como resultado, la elevación del death metal como arte, y no ruido puramente para entretener.
With Fear I Kiss the Burning Darkness
Peaceville 1993
Producción: Ligeramente comprimida pero Buena conservación del tono de la guitarra, más sonoro que los álbumes previos.
Reseña: El punto crucial de cambio entre el death y black metal sacó provecho de una de las preguntas que datan del origen del heavy metal: cuándo ponerse pesados con acordes atronadoramente cromáticos dentro de los pocos trastes lo suficientemente bajos para oducir acordes de poder gruesos, y cuándo inyectar una melodía para dar la sensación de ascender por encima del caos? El heavy metal, como la mayoría del arte romántico, se especializa en encontrar belleza en la oscuridad y el ruido para comunicar trascendencia a los escuchas al afirmar el lugar del mal y la destrucción en una vida normal saludable. Con At the Gates, el death metal encontró el fermento esencial de su concepto melódico.
Hábilmente, esta banda intercala intervalos melódicos con armonías exuberantes de acordes de poder, extendiendo a un rango de formas de acorde nunca antes visto desde Voivod, balanceando estas figuras sobre una versión modesta de la batería del technical death metal que infestó el género al inicio de los 90’s. En un estilo derivado de Iron Maiden, capas duales de guitarra principal establecen un tema y lo acentúan con marcos melódicos alternantes, creando un efecto desenrollador simultáneamente vencido por un ritmo de guitarra crecientemente rígido. Las voces chillantes y murmuradas, fuera del tiempo como el black metal tardío, desaparecen las diferencias entre los riffs cambiantes y crean el instrumento absoluto desorientador del ritmo, que sólo sirve a través del espacio negativo para reforzar la solidez de los motivos dominantes.
Tracklist: 
1. Beyond good and evil (2:42)
2. Raped by the light of christ (2:58)
3. The break of autumn (4:59)
4. Non-divine (4:42)
5. Primal breath (7:23)
6. The architects (3:30)
7. Stardrowned (4:01)
8. Blood of the sunsets (4:33)
9. The burning darkness (2:16)
10. Ever-opening flower (4:59)
11. Through the red (3:26)
Length: 45:29
Desafortunadamente, como la carrera de esta banda, With Fear I Kiss the Burning Darkness presenta un balance desigual entre lo teórico y su realización práctica. Las canciones de la inspirada primera mitad emanan de melodías más largas que se desenvuelven sobre el trayecto de la canción en dos pares de patrones complementarios, derivando su inspiración no del conflicto sino de un sentido del espacio musical, como el estremecimiento involuntario que ocurre cuando alguien deja un bosque para encontrarse en la orilla de un barranco, mirando hacia abajo desde una distancia repentina que reestructura la perspectiva en el yo y en la realidad. Como gran parte del arte noreuropeo, estas pistas son meditativas, evadiendo los gestos inmensos por un sentido de envolvimiento. La belleza emerge lentamente de la oscuridad, y al balancearse contra aquella oscuridad, demuestra una continuidad entre los dos opuestos aparentes.
En esto, el triunfo del arte se eleva sobre la dinámica mezquina del miedo personal y la lucha, calmando la mente para una aceptación de la luz y la oscuridad como iguales. Después de este empujón inicial, el estilo transmuta hacia lo speed metal, donde un solo acorde es enfatizado en rellenos rítmicos y armónicos alrededor de una presencia tonal inalterada, y como resultado, las estructuras de las canciones no pueden ser conducidas por el cambio en el semblante melódico, y requieren una aplicación constante de la moción tonal rigurosa contra el tránsito rítmico. Esto marca el alejamiento de la composición de canciones hecha por los gemelos Bjorler y Alf Svensson, y muestra en vez de ello el predominio del vocalista y del baterista. Este cambio empobrece la música pues se mundaniza pero se disfraza en un intento deliberado por ser “brillante” y “progresiva”, lo que significa que las estructuras de canciones estándar son interrumpidas por bloques de moción musical deliberados pero simbólicos en sí mismos (una técnica que Gorguts después perfeccionó en Obscura al hacer encajar la moción en la narrativa) que crea un sentido cavernoso, tipo eco, de vacuidad autosuficiente.
Terminal Spirit Disease
Futurist 1994
Producción: Sonido digital comprimido, preciso y claro.
Reseña: Mientras el primer álbum creó su estilo completamente, y el segundo álbum intentó conectarse hacia otros estilos exitosos, el tercer álbum vino después de que otras bandas (Dark Tranquillity, Sentenced, Dissection, Sacramentum, Unanimated) ya habían diferenciado el estilo del death metal melódico que se volvería estandarizado como “Gotemburgo”, y esculpió una audiencia para él, así que intentó ser tanto el heavy metal revolucionariamente progresivo y dramático que apelaría a una audiencia que gustaba de música de guitarra sentimental, técnica, pero bastante orientada hacia el pop.
El resultado es una tendencia a trabajar duro para disfrazar las estructuras de canciones pop estándar, circulares, de coro/verso, con adornos que son armónicamente aptos pero artísticamente discontiguos, y simultáneamente, para simplificar la música y hacerla gustosa a los oídos de una audiencia que quieren escuchar lo que ya saben y no tener dudas inyectadas en su visión del mundo. Consecuentemente, la mayor parte de este álbum va y viene entre riffs de “buen policía” y “mal policía”: un riff de verso vivaz y excéntrico, conducido hacia la expectación, y luego un riff coro de tempo acelerado, que fluye más libremente con una refinada integración melódica de las notas pasadas en una continuidad con la nota raíz (basse fondamentale). En esto, Terminal Spirit Disease es lo inverso del nu-metal o la composición al estilo de Opeth, que exhibe versos melosos y coros furiosos.
Tracklist: 
1. The Swarm (3:26)
2. Terminal Spirit Disease (3:40)
3. And the World Returned (3:06)
4. Forever Blind (3:58)
5. The Fevered Circle (4:11)
6. The Beautiful Wound (3:52)
7. All Life Ends (Live) (5:16)
8. The Burning Darkness (Live) (2:13)
9. Kingdom Gone (Live) (3:03)
Length: 32:45
No hay nada aquí pobremente compuesto, pero está dirigido a blancos fáciles en los que los preceptos se igualan a las conclusiones y así transcurre, como un paisaje bonito pero sin sentido, y los intentos por usar voces ásperas y riffs disgresivos más rápidos suenan más como un fetiche qe como un compromiso para explorar el lado oscuro de la vida. Como el álbum más comercial que le seguiría, la mayoría de los riffs aquí siguen el modelo del speed metal en el cual los riffs del death metal se utilizan para “fills” o interludios, pero forman muy poco de la base de la música. Casi como el Iron Maiden tardío, estas canciones son mucha técnica y muy poco desafío a sus propias suposiciones, que se sienten casi como villancicos, y la elección del ritmo de batería compacto del happy rock para acompañar los riffs melódicos sentimentales le da al álbum un sentimiento infantil de canción cantarina.
La inclusión de una canción de guitarra acústica no disipa esta sensación de meta-atmósfera mala, en la cual no hay la sensación de explorar la vida más allá de la superficie, porque “And the World Returnes” refleja una visión en tarjeta postal de las emociones que analiza. Las 3 canciones más viejas tocadas en vivo sobreviven muy a través de una simplificación que confiere coherencia, pero se sienten fuera de lugar con el otro material en lo que es esencialmente un EP. Mientras es difícil encontrar culpa en cualquier elemento solitario, este álbum, como un todo, es un decaimiento del concepto de At the Gates a una parodia pequeña, históricamente repetitiva.
Slaughter of the Soul
(Earache,1996)

Tracklist:
1. Blinded By Fear (3:11)
2. Slaughter Of The Soul (3:02)
3. Cold (3:27)
4. Under A Serpent Sun (3:58)
5. Into The Dead Sky (2:12)
6. Suicide Nation (3:35)
7. World Of Lies (3:35)
8. Unto Others (3:11)
9. Nausea (2:23)
10. Need (2:36)
11. The Flames Of The End (2:57)
Length: 34:07
A pesar de la envoltura lustrosa y la producción sorprendente, este es el álbum con que At the Gates se vendió. No ha caído en los abismos del Carcass tardío o el Metallica post-1992, pero ha dejado caer los fundamentos progresivos a favor de un speed metal adornado con un don técnico, pero más que nada a través de sus permutaciones rudas y un sentido básico de la armónica pentatónica, permanece como un heavy metal disfrazado, como una coda triste para la carrera de esta banda de Gotemburgo. Los mismos riffs armonizantes auto-desenvueltos, solos líquidos y un fuerte sentido del color y el sonido están presentes aquí, pero cada uno es un condimento a un platillo principal de rock estándar, y ha ido a través de un proceso de esterilización para acercarse más a la música comercial, demostrando que la capa técnica está lejos de ser lo que constituye el contenido artístico de cada canción. En particular, suena como Metallica intentando su …And Justice for All en una mescolanza estilística entre Iron Maiden y Judas Priest con su Painkiller, pero este álbum ni siquiera es tan competente, como lo demuestran los coros faltos de gracia, alegres, despreocupados y pegajosos, repetidos ad nauseam. Para la mayoría de los escuchas de At the Gates, este álbum será de sus favoritos hasta que lo escuchen 10 años después y en el contexto de otros trabajos de At the Gates, donde se quedará revelado como un álbum transparente y comercial, hecho para alcahuetear a aquel segmento de la audiencia metalera que gusta de lo predecible disfrazado de algo “único”, para el bien de la moda.