Historia del Metal
El Heavy Metal adapta el formato e instrumentación de la música popular a un estilo de composición, la composición de canciones narrativa, frasal, melódica y estructuralista, que surge de una era previa más sana o de un futuro mejor, dependiendo de tu perspectiva.
El primer Proto-Metal surgió en 1970 cuando Black Sabbath lanzó su álbum debut homónimo en un intento de hacer el equivalente musical de una película de terror, siendo ambos inspirados por el soundtrack y el tema en cuestión. Esto ocurrió cuando el vocalista Ozzy Osbourne observó que era “extraño que la gente gastara tanto dinero por ver películas de miedo” (NY Rock, agosto de 2002).
En contraste a la cultura hippie, el “flower power”, sentimientos de “amor” populistas y canciones felices olvidadizas sobre el romance que fueron la norma de la época, el nuevo proto-metal, reacción al inocente pero sano rock de los 50’s, era una endecha de la insignificancia del individuo: era “pesado”, jerga de traer el estado anímico de vuelta a la seria realidad, y escribía acerca de una vida más allá del individuo y los deseos individuales.
Por medio de esta decisión ellos hacían eco a una previa divergencia, en la cual bandas como Link Wray, MC5, Blue Cheer e Iggy and the Stooges habían reducido al mínimo el rock en quintas rápidas y distorsionadas como si transmitieran una importancia urgente y dominante a su trabajo. A mediados de los 60’s estas bandas defecaron en todo el olvido apacible y pacifismo inverosímil de los hippies, el cual fue inmediatamente desmentido por una brutal Guerra Fría que mantuvo al mundo secuestrado en un conflicto nuclear por cuatro décadas. A esas influencias nacientes se añadieron el blues pesado de Cream, la música folklórica de Led Zeppelin, y las estilizaciones de Rock progresivo áspero de King Crimson y Jethro Tull (el guitarrista de Black Sabbath hizo un turno en Jethro Tull, y volvió alegando que le había enseñado una ética de trabajo más rigurosa). Resaltando ese “Rock progresivo”, el tradicionalismo fue la influencia de los poetas apocalípticos del Rock –LA’s, The Doors– que trajeron un sentimiento alfabetizado Nietzscheano de perdición a través de la inactividad de la moralidad hacia fines constructivos, algo resonado a lo largo de las líricas del Black Sabbath tempranero en la fusión del simbolismo decadente místico judeocristiano con terminologías y temas tecno-industriales.
A través de los soundtracks de película de terror que inspiraban su nuevo sonido, y del deseo del rock progresivo de aproximarse a los clásicos de generaciones pasadas, Black Sabbath heredó una fuerte influencia clásica. Esta influencia eventualmente absorbió a otros porque el tipo de acorde usado en el Heavy Metal, el acorde de poder (quinta), puede ser fácilmente tocado con la misma posición de dedos en cualquier parte del diapasón. Dicha habilidad se presta a una técnica de escritura de riffs con más desarrollo que los riffs de Rock, que tienden a botar a un ritmo con una armonía muy básica; los riffs metálicos podían y se movían dinámicamente y se aproximaron a un estilo melódico de composición, y sus fundamentos de película de horror dramática alentaron estos riffs a imitar lo que retrataban, dándoles una sensación operística neo-wagneriana. Este estilo más complejo de riffeo distintivo, y su tendencia “pesada” a pasar por múltiples temas centrales en su camino hacia una conclusión teatral, fue por encima de todo lo demás lo que definía a la música Heavy Metal.
El Heavy Metal ofendía a la sociedad cosmopolita de gente que había apoyado la paz, el amor y los beneficios de la música rock hippie. Desde las más viejas épocas miraban con desdén al riff clásicamente estilizado pero marginalmente minimalista, violento, retorcido y feo del Heavy Metal y lo clasificaban como el producto de una mentalidad de bajo ingreso. Si bien es cierto que los miembros de Black Sabbath vinieron de las clases trabajadoras de Inglaterra, parece falaz asumir que toda la gente de ese entorno es primitiva o regresiva. Más probablemente, es el orgullo lastimado de críticos musicales, músicos de Rock genérico, políticos y mercaderes que se está desquitando del advenedizo, quien inmediatamente envió ondas expansivas a través de la música Rock.
Todos aquellos que desconfiaban de la música hippie-céntrica de la época o la veían como poco realista (tal como lo probaría la historia), así como los niños enajenados de los aburridos suburbios exteriores donde la realidad era deliberadamente mantenida en cuarentena, se atestaron sobre la nueva música. El primer álbum de Black Sabbath alcanzó el número 8 en las listas de Reino Unido y el número 23 en Estados Unidos, haciéndolo un hit menor, y la continuación –Paranoid– logró adentrarse en el top 10 a pesar de los desasosiegos por parte de las críticas, y produjeron un sencillo número uno: “Paranoid”. El establecimiento musical, en crítica hacia el establecimiento financiero, funcionó como una fuerza de pensamiento calcinado y “conservador”, tanto como lo era el establecimiento de fábrica y agricultura anterior. Black Sabbath amenazaba el orden de la industria musical haciendo ver a las élites del rock como gordos, pomposos con costumbres antiguas y retrógradamente conservadores como los banqueros en traje a los que esperaban reemplazar. (Una teoría de la civilización es que su economía gira según su estado de vida, siendo las nuevas civilizaciones agrícolas, las civilizaciones medievales manufactureras, las antiguas civilizaciones economías de servicios financieros, y las civilizaciones al borde de la extinción vendedores de medios y servicios que no generan ingresos directamente).
Por esta razón, el Heavy Metal nació controversial y así ha permanecido durante toda su vida hasta la fecha. Desde sus comienzos se ha dividido en varios subgéneros, clasificados según el periodo:
1970 – 1974 Proto-Metal
1975 – 1980 Heavy Metal
1981 – 1987 Speed Metal
1983 – 1985 Thrash
1985 – 1993 Death Metal
1988 – 1992 Grindcore
1990 – 1995 Black Metal
Cada uno de estos subgéneros continúa hoy en día, pero las fechas designan su periodo más formativo, en el cual la forma definitiva del subgénero fue creada.
Cuando el Proto-Metal de la variedad de Black Sabbath fue fusionado con el Hard Rock popular de Led Zeppelin, y de nuevo influido por la aptitud dramática y las largas estructuras de canción de bandas de Rock progresivo como King Crimson, Jethro Tull, Jade Warrior y Yes, se volvió el primer “Heavy Metal”. En este contexto el Heavy Metal es un subgénero del género “Heavy Metal” como tal, porque está musicalmente separado del Metal a seguir pero suficientemente genérico que también hereda esa apelación. De 1970 a 1976, Black Sabbath y Deep Purple dominaban la mayoría de la atención, pero después de eso, una nueva serie de bandas surgió creando (a) Heavy Metal de estadio, el cual se acercaba más a la música Rock de Led Zeppelin (pero por lo general sin la virtuosidad o el interés), y (b) una variante más agresiva, culminando en la Nueva Ola de Heavy Metal Británico (NWOBHM en sus siglas en inglés) el cual intentaba volver al poder de Black Sabbath, generalmente incorporando tempos más rápidos y con influencia Punk y los majestuosos arreglos musicales de las bandas de Rock progresivo.
Al igual que el Heavy Metal explotó en la vista del público y se volvió entonces un producto de los medios, y luego contrarrestó su impulso, el Metal retornó a sus raíces como un arte marginado de oposición con el Speed Metal. El patrón de popularidad creciente, el mismo que se encargó de crear la música “falsa” y “vendida”, haciendo que los músicos del underground respondiesen con formas cada vez más extremas, se repite a lo largo de la historia del Heavy Metal. En el caso del Speed Metal, el cual hizo su aparición formal en 1982, la influencia crucial fueron las bandas Hardcore Punk, las cuales de 1978 a 1982 hicieron música agresiva y reducida a lo mínimo que se salía de las convenciones del Rock y el uso de escalas pentatónicas, favoreciendo a la música cromática con melodías impromptu, tempos abruptos y desplazamientos melódicos. Este tipo de Punk Hardcore culminó en 1982 con Discharge –Hear Nothing, See Nothing, Say Nothing– el cual usaba una técnica nueva única –el rasgueo rápido de trémolo en melodías de acordes de poder– y le puso punto final al Punk Hardcore resumiendo todo lo que había hecho y añadiéndole la nueva dimensión de melodía, y con ésta un teatricismo nuevo, escapando a los dramas de músicos que sólo enfatizaban sus propias personalidades. A diferencia de la música Pop, el Hardcore Punk trataba de “algo”, esto es, la condición de la humanidad y el pensamiento humano.
Con esta infusión de Hardore Punk, contrario al punk “medio pop” que había influenciado a bandas previas, el Heavy Metal adquirió una perspectiva seria que nunca abandonó, y dos técnicas fundamentales. La primera fue el rasgueo de trémolo arriba descrito, el cual era más ágil y rápido que antes, creando un tipo de nota sostenida que permitía a la música simple escapar del sonido Rock rebotador y sincopado conducido por la expectación; también un contrapunto a este estilo fue creado en el uso de quintas silenciadas, donde la palma de la mano que rasguea levemente hace contacto con las cuerdas a medida que el acorde es ejecutado, dándole un sonido completo de percusión que crispaba en los oídos de la gente normal. El Speed Metal usaba ambos de éstos, con preferencia por el segundo, ya que el sonido bajo y traqueteado era belicoso y aludía a las máquinas. Acelerando el Heavy Metal, dándole un sonido bajo intensivo, y redirigiéndolo hacia temas inspirados en Hardcore Punk como la guerra nuclear, la política mundial y la ruina personal, el Speed Metal fue el objeto más extremo que salió del Metal y por largo tiempo permaneció libre del compromiso endémico a la experiencia de sus primos más comercializados.
El Speed Metal sufrió un desperfecto fatal en que, tan extremo como lo era, también era rítmicamente pegajoso como una canción pop, y de pronto, bandas menores habían adoptado ya el estilo y hacían música pop dentro de él. Esto a su vez condujo a las bandas de Speed Metal hacia la luz pública, y para 1988 era aparente que los días formativos del género habían terminado y el largo y lento descenso hacia ventas liquidadas había comenzado. Por suerte, algunos años atrás, un florecimiento de subgéneros del Heavy Metal había ocurrido dentro de lo underground del Indie Rock. Al crear Discharge su sonido formativo, inspiró a otros, en particular Slayer, Bathory, Hellhammer y Sodom. Estas bandas crearon música que “amontonaba” géneros, que fueron llamados Speed Metal, Black Metal (la designación “Black” significa satánico, ya que la mayoría de estas bandas tenían una afiliación gozosa con lo oculto si no es que una cínica fascinación por la blasfemia), y finalmente Death Metal. Durante los años de 1983 a 1985 estas bandas formaron un nuevo sonido, pero en 1985 con Possessed, Master y Sepultura, una nueva forma de música –un híbrido de Hardcore Punk y Speed Metal– se dio, usando riffs metálicos en tempos Punk con técnica Punk y las estructuras de canción elaboradas del Speed Metal. Este nuevo “Death Metal” era al principio indistinguible del “Black Metal”, aunque pronto fue acordado que el segundo era la variante más melódica de este nuevo estilo, pero el Death Metal despegó antes de que el Black Metal pudiera formular una declaración de objetivos para sí. De 1988 a 1994 el estilo Death Metal corrió a través de Norteamérica y Europa, creando muchos trabajos formativos antes de que los músicos menores adoptaran su técnica, empezaran a escribir música pop, y la volvieran una creación “hipster” irónica y auto-burlona.
Por suerte, el Black Metal no había estado inactivo, puesto que después de 1990 se volvió aparente que el Death Metal seguiría inmediatamente al Speed Metal. Su énfasis en ritmos insistentes predominó sobre su más prominente técnica, la cual era un método de encordar riffs frasales juntos para que parecieran aleatorios hasta ser escuchados en conjunto, en cuyo punto un sentimiento creciente de cambio, como la narrativa de una historia, emergió de la música. Los atributos externos del Death Metal –bombos dobles tocados a mayor velocidad que la caja orquestal o los platillos, vocales guturales exclamadas en una antipatía gorgoteada hacia estéticas burguesas, y ruidosas guitarras rápidas usando escalas cromáticas para lanzar asaltos modales que fueron unificados más por el ritmo del fraseo y compatibilidad melódica que cualquier sentido de armonía o estructura de canción verso-coro– fueron fácilmente clonados por una nueva generación que removió sus atributos únicos, simplificó la música en estructuras verso-coro, y luego la llevó hacia nuevos niveles de absurdidad. Al mismo tiempo estas bandas degradaron al Death Metal, bandas como Death y Cannibal Corpse usaron su popularidad y la similitud de su música con el Rock y el Heavy Metal para convencer a más gente de inundar el género. Pronto el sonido bajo, gutural y resoplado del Death Metal no era difícil de encontrar, pero a este punto la mayoría de los músicos se habían pasado a su primo, Black Metal, el cual usaba la técnica del Death Metal más moderadamente y se integraba a través de un modo de tocar consistente y melódico donde gran parte del Death Metal era fraseo puro compuesto de escalas cromáticas interrumpidos por intervalos completos y en ocasiones melódicos.
El Black Metal, nacido en la inseguridad y abandonado por casi una década, floreció a principios de los 90s. La frustración con un occidente cada vez más liberal que se había vuelto tan opresivo como su versión conservadora, y una nueva economía global que parecía estar removiendo la cultura tan rápido como intentaba hacer cada esquina de la Tierra segura para los negocios, así como un deseo romántico por épocas antiguas en las que, según se percibía, el sentido era más fácilmente alcanzado a través de la tradición y la lucha, llevó al Black Metal a convertirse en no sólo la forma más articulada del Metal, sino la más popular para levantarse de lo subterráneo. Después de una dramática serie de quema de iglesias, asesinatos, conversiones al socialismo nacional, adulación blasfema de la sodomía y otros crímenes y tabúes que afectaron a todas excepto unas pocas bandas originales de Black Metal noruegas, griegas y estadounidenses, el género fue capturado por “hipsters”, quienes remezclaron el Heavy Metal de radio con vocales y teclados de Black Metal, líricas satano-balbuceantes y una nueva actitud de caos personal postmodernista, y a partir de ello crearon el virus que liquidó el género.
Desde 1996 poco de importancia ha transcurrido en el Heavy Metal excepto por unas pocas bandas establecidas y un puñado de recién llegados que dan soporte a los lanzamientos de álbumes de estilo clásico, que son una minoría por su calidad y coherencia. El Death Metal y el Black Metal se hibridan lánguidamente, y el Metal de corriente principal agregó influencias Funk y Hip-Hop al Death Metal para crear un horror basado en Rock conocido como “Nu-Metal”. La creciente inestabilidad en la industria de la música ha incitado primero un arremetimiento de nuevo Black Metal y Death Metal, y ahora, un estancamiento en el que los fans descargan mucho metal, pero debido a que muy poco de él es tan poderoso como las bandas formativas, lo escuchan en orden aleatorio sin favoritos perdurables. Desde el 2007, la calidad ha estado rebotando establemente a la par que los “hipsters” han perdido el interés, y la música ha perdido sus más recientes cualidades irónicas y se está volviendo otra vez algo aparte de una auto-parodia. Es probable que tres factores –las elecciones del 2008 en Estados Unidos que trajeron otra vez de moda el liberalismo, la avaricia de barones corporativos causando el alza de los precios del petróleo antes de la escasez, y el colapso de la economía mundial– vuelvan con suficiente ansia para impulsar al Metal hacia adelante.