Metal

De Metal y Romanticismo

Texto del Archivo de las Legiones Oscuras.
Traducción de Jairson Bathory y JC Lara.
 

Se han visto ideas similares a las que encumbra el metal en la forma de un género que, una vez nacido, se negó a morir, incluso si la historia continuó su rumbo. De hecho, ha resurgido a través del tiempo moderno porque fue el paso anterior a este nuevo tipo de racionalismo.

Aunque el metal toma prestados algunos períodos de música clásica, su similitud más intensa se encuentra en el período romántico de la literatura, el cual divergió en horror gótico e idealismo trascendental en sus últimos años.  Así como la teoría embriológica nos dice que la ontogenia recapitula la filogenia, o que un feto pasa a través de las mismas etapas de evolución que su especie lo hizo para llegar a su estado actual, la teoría del metal nos muestra que el metal –como una revuelta contra lo que la música rock representaba, léase distracción – forma un embrión que redescubre su pasado musical. En este sentido, el metal comienza con lo clásico y se aventura a través del romanticismo tardío hacia el modernismo.

De acuerdo con los expertos, el romanticismo en la literatura y en la música tiene varios principios:

romanticismo1

  • No está claramente definido como una sola cosa, o como distintas versiones de esta cosa. La mayoría del romanticismo existía antes de que se convirtiera en un movimiento concreto, y se solapó fuertemente con clasicismo.
  • Un deseo por explorar la cultura orgánica en vez de la alta cultura, especialmente los cuentos de la época medieval y su sociedad feudal.
  • Adoración de la imaginación, y la veracidad individual y creativa en la emoción.
  • Reverencia por la naturaleza como “un todo unificado orgánicamente”, y la intuición, los instintos y los sentimientos eran vistos como complementos necesarios a la razón en contraste del racionalismo “mecánico”.
  • Se le daba al mito y al simbolismo gran prominencia.
  • Rechazo del universalismo a cambio del estudio de lo individual como distinto de los otros.
  • Cambio de una orientación mimética a una expresiva, lo que significa que el arte ya no imitaba la vida, sino expresaba una verdad encontrada en ella.
  • Una determinación de esforzarse “por lo inalcanzable más allá de la moralidad permitida”, y un rechazo de la moralidad por una interpretación naturalista o situacional.
  • Una apreciación por la melancolía, lo remoto y lo antiguo.

El romanticismo fue una respuesta al clasicismo, la forma más reciente forma de la oleada del racionalismo llevada a cabo por  la Era de la Ilustración. Mientras la Ilustración racional trajo los derechos individuales, el enfoque en la emoción personal y un proceso de lógica lineal por el cual uno podía diseccionar el mundo y encontrar una respuesta absoluta a él, el Romanticismo heredó dicha tradición y empezó a disolverla. Es por esta razón que podemos encontrar abundantes temas romanticistas en casi todo, desde Star Wars hbeethovenasta los discursos presidenciales: el conflicto entre racionalismo y romanticismo nunca ha sido resuelto.

A diferencia del individualismo moderno, el romanticismo individualista significaba usarte a ti mismo como justificación para tus deseos, en vez de encontrar alguna justificación externa. Como Nietzsche dijo, “yo prefiero” y “yo encuentro belleza en” son más importantes que todas las ecuaciones, resúmenes estadísticos, estudios citados y votos populares en el mundo; el romanticismo (del cual Nietzsche era un defensor ambiguo pero camarada espiritual) rechaza la idea de verdades y conocimiento externalizaos, y en vez de ello prefiere un sentido de unidad entre la estética individual y una “imaginación mítica” que les deja ver las posibilidades en el mundo usando lógica holista, en vez de la lógica lineal usada por los racionalistas.

 El Heavy Metal hereda este conflicto porque para poder ser “pesado”, debe enfrentarse a los aspectos oscuros que todos temen. Lo que hace oscuros a estos asuntos es que nuestros métodos normales no pueden vencerlos. Debemos preguntar a lo que excluimos de nuestros métodos, y veremos que cualquier información antisocial –lo que ofendería a alguien, o mencione la muerte, o sugiera que la moralidad es una condición artificial e impuesta – se excluye de nuestros métodos. Como resultado, el heavy metal se vuelve una especie de Mirada detrás de la Cortina de una realidad externamente impuesta, y al ver los horrores que conlleva, buscar un nuevo deseo por la intensidad apocalíptica guerrera y la belleza descubierta en la oscuridad.

El Metal, como género que explora el romanticismo con un acercamiento masculino guerrero, se aproxima mucho a las filosofías de Nietzsche y otros escritoires postrománticos que querían escaper del acercamiento burocrático a la sociedad y restaurar un sentido de aventura.

El metal es fantasía que puede ser aplicada a la realidad, que une pulidamente las dos categorías de arte como entretenimiento/mimesis y el arte como política. No es música de protesta, ni es la actividad distractora que vemos en los shows de television. En vez de ello, es una manifestación del deseo fáustico del conocimiento prohibido. De la literatura y la música clásicas, toma un sentido rígido de estructura y un deseo de resurrección (Tolkienesco) de los tiempos antiguos de honor, sangre, guerra y magia. De la literatura y música románticas, toma sus temas principales, incluyendo el sentimiento de un individuo atrapado en una sociedad moribunda y la idea que cuando el individuo escapa de la sociedad a la naturaleza, la realidad puede ser vista por primera vez. Los románticos más similares a las líricas del metal son probablemente los siguientes:

  • William Blake – escribió acerca de tópicos metafísicos desde la perspectiva del universo, y se burló de los humanos por ser débiles y estar obsesionados con lo trivial.
  • John Milton – Escribió Paradise Lost, en el cual Satán es un antihéroe que rechaza la regal del cielo para descubrir la vida para sí mismo.
  • William Wordsworth – Veneró la conducta antisocial con su clásico The World is Too Much With Us, el cual llama a un rechazo a la sociedad a favor de la imaginación mítica.
  • Mary Shelley – escribió Frankenstein, en el cual la teconlogía crea una nueva forma de vida que descubre que no tiene cabida en el mundo, y se torna destructiva.
  • Johann Wolfgang von Goethe – un realista que no se escondía del horror, Goethe creyó en un universe donde la percepción humana era una parte pequeña e innecesaria de su función divina.

Si tuviésemos que resumir el metal en un movimiento artístico, sería justo afirmar que tiene más en común con el arte romántico europeo que con la música popular y arte de boutique de la presente era. Al igual que los románticos, buscó una trascendencia al aceptar la desigualdad y el horror en el mundo, y al usarlos como un opuesto relativo hacia el cual  contra el cual proyectar metas; busca revivir el espíritu de lucha de los tiempos antiguos, y darnos pensamiento independiente y metas en vez de comprarnos con las bobadas materialistas-humanistas que los medios de la cultura comercial proclaman – un dogma que, interesantemente, ha fallado para resolver un solo problema común a la humanidad.

Incluso más interesante es que el género de las películas de horror, una intersección de proto-ciencia y doctrina ocultista, nació del movimiento romantic. Mary Shelley, escritora de Frankenstein, era la esposa de Percy Shelley, un poeta romántico. El Drácula de Bram Stoker vino de la rama gótica del movimiento romántico también. Una de las mejores descripciones de Satán, Paradise Lost de John Milton, también fue un trabajo romántico.

Al igual que sus ancestros románticos, el metal desea trascendencia: encontrar la belleza en la oscuridad aceptando el conflicto físico que es la vida, y en vez de intentar huir de aquella lucha en favor del conformismo material personal, aceptarla como algo que da significado a nuestras existencias. El metal desea superar nuestro miedo a la muerte y a la naturaleza, y el aceptarlos, mostrarnos un Nuevo mundo de significado. En esto, es tanto una continuación del Romanticismo como una evolución hacia un estado más coherente.

 

¿Cómo cambió esto para el metal underground?

Haciendo su aparición a principios de los 80’s, el Underground Metal surgió como híbrido entre el crustcore/hardcore (Discharge) y el Heavy Metal neoclásico estructuralista de la generación pasada (Judas Priest, Black Sabbath). Tomó los temas Románticos del Metal previo y los hizo más extremosos. Si el Underground Metal posee un concepto unificador, es aquél enfatizado por Hellhammer, “sólo la muerte es real”.

Después de que el Heavy Metal se extinguió siendo absorbido por su propia popularidad, y el Speed Metal evadió su cometido ablandando su postura y sonido para ser más popular, el metal underground rugió con nihilismo puro: encarando la vida tal como es sin la idea de que a alguien o algo en el universo le importa si sobrevivimos colectiva o individualmente. Esto era ortodoxia desquitándose de la anti-ortodoxia, la cual siempre toma la forma de individuos prefiriendo evadir la realidad y vengándose así, pasivamente, de aquéllos suficientemente disciplinados para querer, dentro del consagrado método de supervivencia común para todas las criaturas, adaptarse a la realidad. En cuanto a superar la anti-ortodoxia del individualismo, el metal underground se convirtió en el primer género musical popular listo para encarar la muerte del ego.

La pregunta, por supuesto, podría ser hecha: ¿por qué llegaste a probar narcóticos? ¿Por qué continuaste usándolos tanto para volverte adicto? Te vuelves un adicto a los narcóticos porque no tienes motivaciones fuertes en ninguna otra dirección. La droga gana por default. – William S. Burroughs, Junky.

La muerte del ego es un concepto que los psicodélicos y los monjes Zen descubrieron por igual. En él, las personas se dan cuenta de que son parte de un sistema gigantesco, y dejan de ver el mundo a través de sí mismas. Se ven a sí mismas en el mundo, pero ven el proceso mayor primero. La muerte del ego tiende a conducir a un estado trascendente donde uno ve toda la conciencia como un continuum, y se vuelve menos temeroso a m-o-r-i-r. La muerte del ego nos fuerza a ver la vida a través de un filtro que es súper realista, o dedicado a fundir a la gente en un momento de entendimiento de que lo que tocan y hacen es real y que necesitan tomar el control de sus propias mentes para sobrevivir. Se opone al pánico y la ilusión, la moral y el juicio social (el “saber” de Nietzsche arriba), el miedo y pensamientos placenteros inverosímiles.

Sin ser coincidencia, “sólo la muerte es real” se asemeja a temas de “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad y “El paraíso perdido” de John Milton. En ambos, como en Frankenstein de Mary Shelley, el protagonista es empujado en un mundo tan ilusorio, disfuncional y caótico que por sí solo puede ver que está destrozado, y emprende un largo viaje en el que puede ver que la nada es muy real y lo impregna todo, y que nuestra negación de este vacío de vida crea un mayor vacío, o una hueca ilusión que no puede satisfacernos. Mientras tratamos de vivir en esta ilusión, vemos a la realidad asomarse, y así nos volvemos neuróticos.

Los personajes en estos libros superan sus situaciones sólo arrojando el libro de reglas, evadiendo que lo que otros les dicen es la verdad, y actuando en su intuición animal. El protagonista de Conrad, Marlowe, comienza el libro impotente y lo termina con una poderosa herramienta, como una espada o el fuego, para explicar por qué lo que ve es tan impotente como lo fue él alguna vez. Es como una historia adolescente, pero para la humanidad, madurando desde su ilusión moral y viendo la realidad como una tarea pragmática. En El paraíso perdido Satán es interesante pero ha cometido un error al oponerse al orden de la naturaleza/Dios, aún así debe tomar la decisión, para explorar el mundo con un sentido prometeico de osadía y autocontrol. Su atadura es demasiado ego sin control suficiente.

El Metal Underground reconoció esta dualidad de pensamiento humano. El saber original era mala noticia; el saber sin guía era caótico y destructivo; por lo tanto, un nuevo tipo de conocimiento debía ser creado, y este conocimiento era la exactitud literal nihilista como se le halla en el hardcore Punk fusionado con la épica y de fantasía cosmovisión del Heavy Metal. La naturaleza política del Punk ha hecho fácil para la gente tonta pegar calcomanías anárquicas en sus guitarras Rockabilly y empezar a repetir las mismas cosas viejas, como los activistas ancianos que lloriquean “por qué no pueden ver” cuando la vida los ha pasado de largo.

El Underground Metal no era político o social, sino filosófico: veía el mundo desde fuera de los ojos humanos, viéndolo como un enorme experimento científico en el cual la historia era el resultado, y basó su conocimiento en la abrupta interrupción a la ilusión humana creada por la muerte. Cuando vemos esa sabiduría, reconocemos que somos pequeños e insignificantes, y que adaptarse a la vida es más importante que los mundos morales, sociales, de los medios y políticos, hechos por acuerdo humano para contar con un símbolo representando algo.

“Sólo la muerte es real” llevaba a la muerte del ego: no importa cuán grande o importante crees que eres, la muerte es más real que tus visiones, así que debes aceptar la nada. Aceptar la nada es hacer a un lado las partes enfermizas del ego y darle contexto, de modo que éste sea una fuerza motivacional pero sólo una entre muchas en un planeta. Ver sólo a la muerte como real es preguntarse qué más puede serlo. La respuesta está justo delante de nuestras narices: el mundo es real y es un continuum que se renueva a sí mismo, por lo que vale la pena trabajar por él. Si te gusta la vida, trabajas para mejorarla. Si la odias, niegas la realidad del mundo y vas más allá dentro del ser y sus deseos, lo que jamás ha funcionado para hacer a alguien feliz no importa qué tan estúpido.

Somos criaturas sociales, y el porqué  es tan matemáticamente lógico como la colaboración de las partes de un programa de computadora. Todos somos del mismo objeto y queremos ponerle de nuestra parte, que incluye la naturaleza y nuestros prójimos, y si nos gusta estar vivos, queremos hacer lo mejor no sólo para nosotros o la humanidad sino para el objeto entero. Lo que una corriente de interesantes pensamientos “Sólo la muerte es real” puede desatar, en parte porque nuestra sociedad hace todo lo que puede para negar la realidad de la muerte.

Las bandas arquetípicas de Death Metal – Hellhammer, Bathory, Slayer – todas usaban imágenes ocultas tanto como lo hicieron Blake, Milton y Goethe. Teniendo esto en cuenta, podemos reinterpretar la imaginería satánica de Slayer como más que una oposición al cristianismo. Para uno, no parecen oponérsele. Si algo, letras como “South of Heaven” o “The Final Command” ilustran, como “War Pigs” de Black Sabath antes que ellos, un mundo en las garras del mal basado en el poder que a su vez se basa en una ilusión. En la teología compleja de Slayer, el cristianismo es satánico porque, así como la fuerza política y la industria, es un falso poder exterior en el que dentro la persona es débil y desconfiada de sí misma. Sin embargo el cristianismo es con frecuencia visto como acertado, respecto a que el apocalipsis viene del egoísmo y que la moral cristiana (“hijos bastardos engendran a tus malditas hijas”) es la mejor manera de vivir, pero una manera que no tiene sentido en un mundo adicto al poder de la ilusión.

Como en Milton, el Satán de Slayer es un rebelde contra una orden singular entrometiéndose en el mundo, una fuerza necesaria como el magnetismo que se opone a cualquier centralización como esa. En la visión de Slayer y Milton, tener un solo poder controlando el universo es llevarlo hacia la monotonía, algo que los termodinámicos llaman “entropía”, o a un estado donde cualquier dirección produce el mismo resultado que cualquier otra debido a la uniformidad del universo. Milton se aproximaba a una visión trascendental de Dios que era una propiedad del universo, y no un ego o personalidad como aquél autoritario contra quien Satán se rebela, siendo él mismo una víctima de su excesivo egoísmo.

Siento que hay una nueva y terrible fuerza suelta en el mundo como una enfermedad rastrera, esparciéndose y arruinando. Las partes del mundo más remotas parecen mejor ahora, porque son menos tocadas por ésta. Control, burocracia, regimentación, son meros síntomas de una enfermedad más profunda que ningún programa político o económico puede tocar. ¿Qué es la enfermedad en sí? – William S. Burroughs.

En la cosmovisión Milton – Slayer, “Dios” abarca tanto lo bueno como lo malo, porque juntos crean una realidad donde podemos luchar por cosas mejores. Similarmente, en Conrad, los símbolos de lo bueno y la ganancia son perseguidos de tal manera que crean una ilusión sustentada por avaricia, donde los únicos héroes son amoralistas como Mr. Kurtz que usa la brutalidad y el combate efectivamente, pero están en conflicto sobre el razonamiento fundamental de su meta, es decir, la necesidad de producir ingresos mediante el marfil cuando retos mayores aguardan. En la cosmovisión que estos artistas ofrecen, el interés monetario y la moralidad son un adentramiento en el manto prdevilotector del miedo, y la moralidad es algo que imponemos en el mundo para evitar el reto heroico de dejar ese santuario interno y lograr metas que no se justifican por supervivencia física (moralidad) o comodidad material (ganancia).

Cuando miramos al Metal con estos ojos abiertos, el sonido, imaginería y las letras son mucho menos aleatorios. La distorsión es un descubrimiento de belleza en la oscuridad, una claridad surgiendo no cuando uno mira granos individuales de sonido sino cuando escucha el borroso conjunto y deduce de éste el tono puro y la harmonía de la aleatoriedad a dicha claridad; la distorsión nos fuerza a echar un vistazo desde arriba y ver la ilustración entera para poder entender lo que ocurre en cualquier momento. También es una metáfora para nuestra incapacidad de jamás percibir completamente el universo, diciéndonos que si miramos al centro de la distorsión encontraremos lo que está ocurriendo, incluso si no podemos verlo perfectamente. El arenoso y caótico sonido de la distorsión desafía nuestros contenedores lógicos que buscan la pureza y en su lugar halla una realidad que, aunque nebulosa, es tan clara como si fuésemos puros.

La “ensalada de riffs” de las bandas de Metal es una manera de establecer que la música no es un circuito cíclico de versos-coros, similar a nuestro adentrar en el mundo de nuestros pensamientos y preferencias, sino un viaje en el cual nuestra lucha interior se compara con la exterior (casi como las jihads del Islam: la jihad menor es la guerra contra la ignorancia/infieles, y la más grande es la guerra por la claridad espiritual en uno mismo). El Metal es arte porque no predica una solución política, sino que nos muestra sus razones. Cuando esa clase de pensamiento más alto falla, el Metal reincide en el ruido agradable y el hedonismo, pero no más.

Una cosa es predicar, como políticamente, contra el ego. Otra cosa es mostrar un camino más allá del ego. “Sólo la muerte es real”, como el nihilismo en sí, es una manera de deshacerse de la “convicción” para comenzar el viaje para descubrir qué es real y qué supra-real. Lo supra-real es esa dimensión donde yacen el heroísmo y la creatividad, donde uno ha aceptado los temidos atributos de la vida (m-o-r-i-r, enfermedad, sodomía) y los ha sobrepasado viendo que aún lo no material/tangible es importante también. Es este viaje el que la música Metal, la música clásica y todo gran arte describe. Comienza desde cero, como Satán exiliado del cielo, y se sobrepone al resentimiento de la vida y el miedo a la muerte para ver la belleza en la oscuridad y regresar a la vida con el deseo de hacerla mejor. Es un reconocimiento de la distorsión inherente de nuestra percepción, y afinar nuestros oídos y mentes para ver más allá de ese titubeo.

Al ser real sólo la muerte, el ego muere por un momento y vemos el mundo de forma general, y podemos salir de la prisión de nuestra limitada perspectiva y re-afianzarnos a la vida que nos produjo y produce todo lo que valemos. Es un estado hedonístico más alto que el hedonismo para amar a la vida y querer mejorarla mediante un mejor diseño. Es aquí donde el Death Metal se separó del Heavy Metal, y donde todo pensamiento que recompensa a las almas fuertes comienza.

 

 

 

 

 

 

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