Así se postran algunas de las bandas clásicas en el 2009
by jairson on Nov.16, 2009, under Uncategorized
Reseñas cortas traducidas del blog del Archivo de las Legiones Oscuras.
Suffocation – Blood Oath
Gran parte de los elementos que hoy en día conocemos acerca del Death Metal provienen de Monstrosity, Malevolent Creation y Suffocation, quienes inventaron el estilo que Cannibal Corpse destiló y popularizó. Suffocation, en particular, fue la primera banda que llegó rugiendo desde la oscuridad con canciones intensamente percusivas donde la batería guiaba a la guitarra en una serie de conglomeración de riffs complejos y destrucción. Cuando Doug Cerrito se fue, gran parte de aquello fue reemplazado por riffs más rápidos y una escritura de canciones más convencional. En el uso de armonía, especialmente el uso de la armonía escalar para embonar las canciones, Suffocation ha perfeccionado al punto en que los músicos de rock y jazz pueden reconocer su musicalidad más fácilmente. Sin embargo, han abandonado el enfoque en el trabajo rítmico; la excelente batería de Mike Smith ahora sigue las guitarras melódicas y los full stops de rasgueo apagado al estilo speed metal. Las canciones están construidas alrededor de un cántico vocal, casi siempre con un ritmo progresivo, y la consiguiente repetición pierde mucho del poder que esta banda alguna vez tuvo. Si regresaran a sus estructuras intrincadas, y al consecuente teatro de dinámicas desgarradoras, que distinguió sus mejores trabajos, Suffocation podría ser la mejor banda de death metal hoy en día.
Pestilence – Resurrection Macabre

Alguna vez te imaginaste qué pasaría si racionalizaras (más dinámico) la producción seca del Testimony of the Ancients de Pestilence para que embone con los estándares modernos, y dieran vueltas a las versiones mediocres de algunos riffs del catálogo de la banda en una aburridísima arquitectura ABABCAB de copiar y pegar? Qué tal si un jazz ignorante fuera improvisado en cada canción en forma de un solo de guitarra? Ninguna canción pasa sin que se nos martille su nombre consistente en una o dos palabras de alguna manera en el coro; el lirismo incomprensiblemente infantil es sólo ocasionalmente aplazado. En general, sólo se trata de otro testamento a la flojera omnipresente de este todo este asunto, que revela el plan patético que están implementando en su intento para absorber a los fans más viejos. Sin ese motivo, es casi incomprensible que una banda regrese de un sabático gigante para garabatear estas porquerías.
Kreator – Hordes of Chaos

Qué concepto tan original: las élites dominan el mundo, y entonces las hordas de gente se rebelarán y las destruirán por medio del caos y violencia y confusión; ¡y qué estilo musical tan original es usado para expresarlo! Kreator une sus riffs ominosos característicos, más o menos uno por canción, con una mezcla de vómito de power metal, hard rock y clichés de speed metal. Hay mucha actividad de guitarra dual al estilo Iron Maiden, lanzada justamente contra unos riffs de marcha de dos-acordes al estilo del reciente Sepultura, y luego un poco de la guitarra exuberante del hard rock agregado en riffs de power metal. ¿Acaso esto tiene sentido? La primera canción es absorbente si la escuchas cuando estás distaído, pero después de eso el álbum cae en lo genérico. La hilarante portada del disco con sus metáforas revueltas se agrega al sentido que, cuando uno carece de fuerza que impulse hacia adelante, se prefiere tirar todo lo que se tiene en una conglomeración y así se presenta, como sujetado por y envuelto en cinta adhesiva. Por toda su actividad furiosa, este álbum es síntoma de almas drenadas y vidas resentidas carentes de energía. El resultado para el escucha es mucho sonido y furia que no significa nada.
Asphyx – Death… The Brutal Way
Una buena síntesis es que este album mantiene el estilo y el sentimiento de los dos primeros álbumes de Asphyx, pero se acerca más a los últimos en el hecho de que aunque está bien logrado, sólo reformula temas conocidos. A veces hace esto en una manera conciente, como un artista mirando su trabajo pasado e intentando copiarlo desde afuera. En donde prospera, sin embargo, es en ofrecer ritmos acelerados, como combatientes empujándose unos a otros en una carrera, que sigue hacia un culminante teatro ensordecedor. Mientras la mayoría del death metal es polvo de la ciudad, este álbum surge con un punto de vista post-humano que crea miedo legítino entre la muchedumbre. Sin embargo, nunca pierde de vista el hacer música agradable y atronadora que nos supera con sus acercamientos reduccionistas hacia la música y aún así nos hace disfrutarla y verla como arte.
Esta banda nunca ha producido más que música sólida, y aunque este CD cojea hacia el borde no-esencial del espectro de discos sacados, despedaza cómodamente todos los otros álbumes de “regresos” del death metal.
Y para finalizar:
Slayer – World Painted Blood

Para cualquier artista, encontrar una voz puede ser la tarea más difícil. Intentar unir en una forma lo que se necesita ser expresado, y las convenciones que amortiguarán enunciados específicos dentro de lo familiar, define cómo ese artista es conocido por los fans. El Slayer temprano tenía el satanismo mitológico y el odio hacia un mundo que usaba a Dios como una excusa para verificar e ignorar la realidad; comenzando con Divine Intervention, la banda se lanzó hacia una dirección más literal y han estado luchando para encontrar su voz artística desde entonces. Con World Painted Blood, Slayer encuentra una voz en este nuevo estilo, y mientras este es su mejor álbum desde Seasons of the Abyss, se esconde de las estructuras complejas influenciadas por el progresivo de los primeros álbumes y se queda con la construcción verso/coro de Divine Intervention y posteriores. Sin embargo, también se pierde el ritmo de nu-metal que grita coros al estilo Pantera, y otras convenciones que Slayer han intentado y hecho a un lado en el pasado. Es como un Seasons in the Abyss reducido y simplificado, hecho para competir con los álbumes posteriores de Metallica y Megadeth, usando el ritmo de speed metal, el estilo de riffs distintivo de Slayer (de hecho, puedes encontrar citas de Hell Awaits, Reign in Blood y South of Heaven en las canciones nuevas), y la infalible estructura pop de verso-coro-puente, donde en este caso el puente es un interludio definido por un contraste rítmico y dinámico. Este nuevo álbum es importante porque Slayer encuentra un estilo con el que pueden trabajar, y convenientemente, este estilo está más cerca a sus trabajos más vibrantes de cualquier cosa que han hecho desde 1992. Incluso para aquellos a quienes no les guste este disco particular, es importante apoyar su regreso a una voz que pueden expandir, y celebrar el final de su vagabundeo a través de voces (Pantera en Divine Intervention; Nu-Metal en Diabolus in Musica) que no concuerdan con su psicología ni metas artísticas.