Un asomo al concepto y a la psicología del hipster
by jairson on Oct.10, 2009, under Uncategorized
Me he encargado de traducir gran parte de un artículo de Adbusters, sólo dejé de lado algunos párrafos que no interesan para esta página.
Fuente: https://www.adbusters.org/magazine/79/hipster.html
El Hipster: El Fin De La Civilización Occidental
A partir de los años 60’s, o más específicamente, desde los 50’s (la época de la posguerra mundial), la civilización occidental ha visto fluir bajo sus cielos varios movimientos contraculturales que se han encargado de desafiar enérgicamente el status quo. Cada década sucesiva de la era de la posguerra ha visto a la contracultura destrozar los estándares sociales y luchar para revolucionar cada aspecto de la música, el arte, el gobierno y la sociedad civil.
Pero después de que el punk fue plastificado y el hip hop perdió su ímpetu de cambio social, todas las corrientes dominantes de contracultura han sido fusionadas. Ahora, un crisol mutante y trans-atlántico de estilos, gustos y conductas ha venido a definir la idea generalmente indefinible del “hipster”.
Una apropiación artificial de diferentes estilos provenientes de diferentes épocas, el hipster representa el fin de la civilización occidental –una cultura perdida en la superficialidad de su pasado e incapaz de crear ningún significado nuevo. No sólo es insostenible, sino también suicida. Mientras los movimientos juveniles anteriores han desafiado la disfunción y decadencia de sus mayores, hoy tenemos al hipster –una subcultura juvenil que refleja la superficialidad condenada de la sociedad convencional.
Amantes de la apatía y la ironía, los hipsters están conectados a través de una red global de blogs y tiendas que empujan hacia una visión global de estética con base en la moda. Ligeramente asociados con alguna forma de producción creativa, atienden fiestas de arte, toman fotos de baja fidelidad con sus cámaras analógicas, montan sus bicicletas hasta los clubes nocturnos… el hipster tiende a bloguear religiosamente acerca de sus aventuras diarias, casi siempre mientras hojea alguna revista que definió generaciones como Vice, Another Magazine y Wallpaper. Este modo de vida superficial y estilizado ha hecho al hipster casi universalmente aborrecido.
Con nada que defender o si quiera encumbrar, la idea del “hipsterismo” está muy abierta para un ataque. Y todavía, es esta falta irónica de autenticidad lo que ha permitido al hipsterismo crecer hasta ser un fenómeno global que está dispuesto a consumir el núcleo mismo de la contracultura occidental. La mayoría de los críticos tienen razón al atacar a la falta de individualidad del hipster, pero es ésta ofuscación malcriada lo que los distingue de sus predecesores, al mismo tiempo que permite al hipsterismo armonizar con y mutar otros movimientos sociales, subculturas y estilos de vida.
Quizás la verdadera motivación detrás de esta apatía deliberada es un intento de atraer la atención de los siempre presentes fotógrafos de fiestas, quienes nadan a través de la multitud como tiburones neón, destellando pequeñas ráfagas de éxtasis fosforescente cada vez que divisan a alguien digno de ser momentáneamente inmortalizado.
En muchas maneras, el estilo de vida promocionado por el hipsterismo es altamente ritualizado. Muchos de los fiesteros que son sujetos de las fotos de los fotobloguers sin duda se levantan de su cama hasta la tarde del día siguiente e inmediatamente reexperimentan el libertinaje de la noche anterior.
Lo que pueden saber o ignorar es que los cazadores de lo “cool” siempre estarán pululando los mismos sitios, tomando nota de cómo se visten y qué consumen los presentes. Estos mercaderes y promotores de fiestas obtienen ganancias para adueñarse de la cultura juvenil y después la revenden. Al final, a los hipsters les venden lo que ellos creen que inventan y se les alimenta con su modo de vida cultural prefabricado.
El hipsterismo es la primera “contracultura” que nace bajo el microscopio de la industria de los anuncios, dejándola abierta a una manipulación constante pero también forzando a sus participantes a cambiar constantemente sus intereses y afiliaciones. Menos que una subcultura, el hipster es un grupo consumidor –usando su capital para adquirir autenticidad vacía y rebelión. Pero en el momento en que una marca, banda, sonido, estilo o sentimiento gana demasiada exposición, se le empieza a mirar con desdén. Los hipsters no pueden permitirse mantener ninguna afiliación o lealtad cultural por miedo a que pierdan relevancia.
Una amalgama de su propia historia, la juventud de Occidente consume lo “cool” en vez de crearlo. Los zeitgeists culturales del pasado siempre han sido estimulados por la indignación fúrica y son movimientos reaccionarios. Pero el mantenimiento aislado y centrado en sí mismo del hipster no hace nada para alimentar la evolución cultural. El pozo de la civilización occidental se ha secado.
Somos una generación perdida, desesperadamente asiéndonos a cualquier cosa que se sienta real, pero demasiado miedosos para convertirla en nosotros mismos. Somos una generación derrotada, resignada a la hipocresía de aquellos anteriores a nosotros, quienes alguna vez cantaron canciones de rebelión y ahora nos las venden de regreso. Somos la última generación, una culminación de todas las cosas pasadas, destruidas por la insipidez que nos rodea. El hipster representa el fin de la civilización occidental – una cultura tan aislada y desconectada que ha dejado de dar a luz nada nuevo.
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Como se darán cuenta, el Hipster es un movimiento de moda allá en Estados Unidos. En Hispanoamérica tal vez desconozcamos el término, pero podemos llamar simplemente “posers” a estos hipsters, pues en esencia eso son.
Ahora, en cuanto al contenido del artículo, me parece un poco exagerada la premisa del artículo anterior: no creo que el Hipster signifique la moda decadente definitiva en la juventud de hoy en día. Como tal, creo que no va a durar mucho, pero lo que perseverará, y que surgió incluso antes que este mismo movimiento, es la actitud de falta de respeto total por la contracultura, la pérdida de ideales y el egoísmo característicos de estos parásitos. Desde hace algún tiempo, esa actitud de “sólo quiero verme cool” ha infestado prácticamente todas las subculturas que existen, y no terminará hasta que logremos exterminar el culto moderno al ego.
A continuación, una traducción de la opinión del blog oficial del Archivo de las Legiones Oscuras:
AdBusters no menciona esto, pero se trata de un patrón simple:
La gente normal y saludable escoge la música que le gusta porque en verdad le gusta.
Los hipsters escogen su música para verse bien.

Un hipster es definido por esta causa/efecto revertida, y en esto se asemejan a nuestra sociedad: tal como la gente se esmera en buscar folletos políticos, se justifican a sí mismos para los otros en vez de actuar como ellos saben que es correcto.
En el metal, el hipster es aquella personita que siempre intenta ser diferente, al escoger música “provocativa o “auténtica” (simple), y promoviendo las modas y tendencias. En vez de ser un fan auténtico que elige la música que piensa es la mejor, el hipster usa la música como un atavío para disimular su ordinariez.
¿Y cuál es el daño? – se preguntarán. Los hipsters infestan los géneros con gente que NO los entiende y, en la confusión subsiguiente, escogen el mínimo común denominador (lo más bajo). Así que el Heavy Metal se transforma en rock, el Death Metal en Heavy Metal, Black Metal en Hardcore, el Folk en punk, y así…
Las sociedades sanas trabajan desde la causa hacia el efecto. Si necesitamos un imperio, trabajamos para construirlo (causa) y en consecuencia aparece (efecto). Las sociedades decadentes como ésta trabajan del efecto a la causa. Si necesitamos un imperio, creamos la apariencia del imperio (efecto) y esperamos que por sí solo aparezca (causa). Esta es la razón por la que los viejos blackmetaleros temen las modas, los hipsters, los posers y los medios masivos como plaga, pues todos éstos promueven esta psicología de la mierda.
En el postmortem sobre el fracaso de la humanidad, nuestros nuevos Amos Reptilianos discutirán este punto, y concluirán que los humanos tenían básicamente 2 maneras de pensar: una manera saludable, y una negativa, enferma y retrasada. El hipster, como cualquier otra forma de decadencia en nuestra sociedad, pertenece a esta última forma de pensar.

El metal está infestado de hipsters porque los hipsters usan algo llamado ironía para disfrazar su baja autoestima. Si escuchan Iron Maiden, es porque les parece divertido, no porque crean en su música. De hecho, no creen en nada excepto lo que los demás creen en su grupo social, por lo que siempre creerán “lo correcto”. Si alguien se burla de ellos porque les gusta Iron Maiden, siempre afirmarán que su gusto es irónico. Es una carrera al fondo con el hipster, porque no creer en nada más que en la ilusión y la evasión te hace un blanco perfecto, así que no creen en nada excepto “irónicamente”, y así es como se infiltraron en el metal.
Los hipsters vieron al death metal y al black metal como intrigantes, pues se trataba de un material nada sociable y sin domar, así como una amenaza para ellos. Así que lo asimilaron, y buscaron posiciones en la comunidad. Comenzaron a comprar y vender metal, y así otros fueron dependiendo de ellos. Y de ahí comenzaron a esparcirse usando la técnica hipster/poser de enfocarte en lo externo: “Pues yo creo que esto podría sonar más único si le agregaran una flauta o un puto pandero…”
Cuando te enfocas en lo externo, y no prestas atención a la calidad fundamental de la música que la distingue, que consiste en qué tan bien comunica, terminas dando una pauta negativa para hacer música. Estructuralmente, toda se convierte en lo mismo, pero externamente, está toda adornada en mezcolanza para que parezca “diferente” y “nueva”. Pero el verdadero nombre del juego no es ser diferente, sino ser lo mismo para que seas aceptado universalmente, sólo teniendo los suficientes adornos para sobresalir de una muchedumbre… así como el hipster.
Hemos visto que lo anterior ha ido aumentando en el metal desde 1995 más o menos, y fue ayudado por algunos metaleros que prefirieron dejar un pésimo legado con una cartera llena que lo contrario, como Death y Cannibal Corpse. Se puede revertir, pero sólo tan pronto como las bandas y los seguidores comiencen a comulgar con la idea de una lógica que avance hacia adelante, en vez de una lógica negativa para retrasados.