Metallica o los efectos de la prostitución musical – una historia que nunca se olvidará
by jairson on Sep.24, 2009, under Uncategorized
“If you came for spandex, eye-makeup, and the words ‘oh baby’ in every song, you’re at the wrong fucking show.”– James Hetfield, 1985
“We’re the underdogs. We haven’t had a Top 10 hit, and we look like a bunch of bums out there. Amidst all this glam and this huge production, we’re going to stick out. But that’s what we’re here for – and that’s what put us here in the first place.”– Kirk Hammett, 1988
“There are a few things we reject completely. The video-clip-MTV-maxisingles system isn’t for us. This is why no one has ever seen a Metallica video.”–Lars Ulrich 1987
Nótese la actitud guerrera en las sentencias anteriores. Cualquier banda que cuyo género sea digno de llamarse metal emitiría ideas similares, pues en eso consiste una de las reglas no escritas en la ideología del metal: la no prostitución comercial de las bandas.
El metal, gracias a la agresividad en sus sonidos no convencionales y a su ideología inherentemente anti-sistema y anti-cristianismo, es un género que no busca comercializar ni su imagen ni su música; por ende, intentó alejarse del vulgo casi desde su nacimiento. Y por supuesto que las intenciones del vulgo también distaban de tener contacto alguno con el metal. La separación entre ambos fue recíproca, pero si hay que agradecerle a una banda el hecho de que el vulgo ahora disfrute una versión amaricada y repugnante del metal, es a Metallica. Entiéndase por verdadero metal un género musical para oídos selectivos; jamás su música fue apta para un público consistente en las masas borregas que ahora escuchan Metallica con el mismo ahínco con que escuchan Britney Spears, y por lo tanto, me atrevo a afirmar que no hay ejemplo más patético de cobardía en el metal que el particular caso de Metallica. Pero por supuesto que no siempre fue así.
Desde su surgimiento, se destacaron como una banda ejemplar en comparación de las demás que había en aquel entonces en Estados Unidos. Kill’Em’All, su primer lanzamiento musical, incluía una deliciosa pesadez en sus riffs que casi nadie había logrado para 1983. El año siguiente sacaron a la luz una obra maestra en todos los aspectos, de nombre Ride The Lightning, álbum recipiente de un culto innegable por los conocedores del metal, mismo que casi consiguen emular con el Master of Puppets del 86. Fue imposible para las legiones de escuchas privilegiados no haberse unido a las filas de amantes de aquella música grandiosa.
Después… la tragedia cobra vida, y a su vez cobra UNA vida.
Hay quien afirma que su decadencia comenzó el día en que murió Cliff Burton. Yo comulgo con este punto de vista. El álbum And Justice For All está muy lejos de ser un disco mediocre, pero al mismo tiempo está a eones de las dos obras maestras anteriores. Su mayor pecado consiste en la innecesaria extensa longitud en todas sus canciones, pero tampoco es para negarse el notorio declive composicional en piezas como The Frayed Ends of Sanity y To Live is To Die. Como punto positivo tenemos cierta solidez musical en todas las demás pistas, con su apoteosis en bellezas como Blackened o Dyers Eve.
Pero lo que respecta al álbum que le siguió… no tengo palabras viperinas para inyectarle. ¿Qué pasaría si un video para la canción del And Justice “One” creado y transmitido por la asquerosa cadena de televisión Mtv determinara que el siguiente álbum, sin nombre impreso en la portada y al que simplemente llamarían Black Album (1991), sería una mierda posera con elementos alternativos y tintes de blues, especialmente fabricado para ser un otrora aborrecido “Top 10 Hit”?
El declive composicional fue necesario para que la música se acoplara a los oídos amorfos de las masas: el sacrificio del nihilismo, la complejidad y creatividad en la música, así como un mayor énfasis en la melodía, son características notorias en los últimos discos de Metallica a partir del Black Album.
Y todo comenzó porque, lamentablemente, en 1989, con aquel video de “One”, Metallica no dudó en dar aquella primera pincelada que significó su transformación en una rancia caricatura de la grandiosidad mostrada en los 80’s.
“Right now we’re standing at a massive point of rebirth.”– Lars Ulrich
QUESTION: How do you feel about some of the “so called fans” saying that Metallica has “sold out” or “gone mainstream”?ANSWER: I believe that the real fans know the real story and that the mainstream came to us.– Lars Ulrich, AOL chat, 1996
“As long as it says Metallica on the record it’s Metallica.”– Lars Ulrich, 1996
QUESTION: “Will you ever return to the old Metallica style?”ANSWER: “Do you walk backwards? There is one Metallica. We have many styles, it’s called Metallica.”– James Hetfield
No vale la pena detenerse en analizar el contenido de cada una de las frases anteriores, si todas se pueden resumir en H I P O C R E S Í A, ruptura de la dignidad, mediocridad y desvergüenza exponencial.
Incapaces de defender los ideales que habían practicado desde el momento en que surgieron como banda, ahora pujaban estérilmente por justificar su prostitución y la música mierdera que de ella se derivó. ¿Acaso les iba a importar perder a sus antiguos seguidores, cuando ahora por cada “true fan” que perdían por obvias razones, ganaban 10 rameras borregas? Bien hacemos en condenarles su cobardía y enseñar a hacerlo sin remordimiento a las novatas generaciones de metaleros.
Bástese mencionar las consecuencias fatales que Metallica traería al mundo del metal: discos de Platino, apariciones en casi cualquier canal de televisión, conciertos a gran escala y millones de dólares de por medio. Son unas simples putas del Sistema. Con una filosofía barata de dinero y fama antes que amor por la composición, la banda continuó sacando un par de bazofias que titularon “Load” y “Reload”. ¿De qué sirve gastar palabras para calificar de mierda algo que de por si reluce por su propio hedor?
Ahora, cuando algún baladro perdido en el horizonte anuncia “Miren todos, es Metallica!”, una gigantesca horda de parásitos domésticos sale al encuentro como perras en celo. Es que ahora Metallica es todo para el vulgo, y el vulgo es todo para Metallica.
Además, la mayoría de los mediocres fans de aquel “nuevo estilo” de Metallica fueron los mismos animales domésticos que apoyaron el desarrollo del nu-mierda y sus pseudobandas (léase Korn y Limp Bizkit, en un inicio) a mediados y finales de los 90’s. ¿No es esa la peor de las consecuencias habidas y por haber?
En un intento fútil por recuperar a aquellos fans que perdieron hace casi 20 años, el quinteto de rameras quiso sorprender al mundo con su último disco, bazofia que salió a la venta a finales del año pasado. “-¡Ay, no llames bazofia a ese disco, está bien chido, gracias a él “Metallica is back”!”- gritaban las perras fanáticas. Tan melódico como cursi, y tan “rockerito” como falto de ideología, dicho álbum me dejó como resquicio, después de escucharlo, un par de coros pegajosos en mi cabeza que se desvanecían mientras me preguntaba qué coño pudo haberle acontecido a aquella inmortalidad característica del espíritu de los primeros tres discos.
A Metallica se les tendrá en la memoria y se les reconocerá las grandes composiciones claves para el Heavy y el Thrash Metal ochenteros. Fuera de ello, no puedo más que sentir pena por su lastimera situación actual. Fungiendo como burlescas caricaturas de lo que originalmente fueron, y una vez hubieron perdido todo rastro de dignidad, han logrado posicionarse como la banda de “metal” más famosa en el mundo. ¡Y todavía se enorgullecen de su logro!
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Cambiando de tema, me gustaría informar que la sección Historia del Metal YA está completa.